02 agosto 2012

Creando conciencia ecológica en nuestros pequeños


Los chicos se vinculan mucho mejor con acciones concretas que con enunciados abstractos. Y sobre todo en cuestiones ambientales, los hechos valen más que mil palabras. De nada servirá alentar a nuestros hijos a que consuman menos electricidad si nosotras vamos por la casa dejando una estela de luces encendidas. Tampoco vamos a lograr que hagan un uso racional del agua si cada vez que lavamos los platos la canilla queda abierta durante veinte minutos seguidos. Por eso, para construir conciencia ambiental, debemos considerar, como premisa básica, el gran impacto del ejemplo.

Disfrutar la naturaleza urbana

¿Cómo vamos a pretender conservar la selva misionera o los bosques patagónicos si ni siquiera nos enteramos de qué especies vegetales conviven con nosotros en la ciudad? Para que los más chicos se vinculen con la naturaleza urbana y, así, animarlos a cuidarla, podemos organizar excursiones por las calles y por las plazas del barrio con el objetivo de hacer un reconocimiento de los árboles y de las plantas que nos rodean. La idea es que los espacios verdes sean percibidos como presencias vivas y reales y no sólo como escenografías descartables.

Conocer nuestra ecohuella

Por más que vivamos en el 15° piso de un edificio súper moderno, nuestros hijos deben saber que son parte activa de la naturaleza. Es decir, que todas las acciones que realizan en la vida cotidiana tienen un necesario impacto dentro del ecosistema. Que, por ejemplo, la tele encendida todo el tiempo es un gasto superfluo de energía que termina impactando en el caudal de los ríos, que la madera de la cama en que duermen proviene directamente de un árbol o que las galletitas son elaboradas con materias primas naturales. Hay que poner en evidencia el lugar que ocupamos dentro del planeta.

Plantar especies de acá

Por supuesto que cuidar de una plantita propia en casa genera un vínculo de afecto directo con la naturaleza. Ahora,animemos a los más chicos a plantar una especie nativa y no una exótica. Porque las plantas no sólo cumplen una función estética, sino también ambiental. Vamos a explicarles que las nativas crecen mejor y más rápido con menos cantidad de agua, que evitan la extinción de los insectos que son clave en el proceso de polinización y que atraen la presencia de pájaros y de mariposas. ¿Nativas para buscar en el vivero amigo? Salvia azul, vara dorada, Santa Lucía o lirio azul, entre otras.

Decirle "NO" al derroche

Debemos insistir sobre la cuestión del derroche ecológico en casa y redimensionarlo como un gasto energético que impacta en la economía familiar. No sólo es cuestión de apagar las luces que no necesitamos o de cerrar la canilla cuando nos lavamos los dientes, sino que también se trata de desterrar el concepto de "uso y tiro" a través de prácticas concretas. Los chicos ensucian la ropa, por supuesto, pero pueden darse cuenta de que no es necesario cambiarse tres veces por día. También podemos enseñarles a que reflexionen si realmente vale la pena gastar papel y tinta en impresiones. Lo mismo para los juguetes: es mejor regalarles pocos, sin pilas y de calidad, para que aprendan a cuidarlos y no crean que todo es efímero y obsoleto.

Clasificar la basura

Si bien en la Argentina recién estamos empezando a clasificar la basura entre orgánica e inorgánica, resulta importante que los chicos incorporen los criterios básicos de separación. A través de un experimento sencillo, puede quedar en evidencia qué cosas hay que tratar de reciclar o reutilizar. Llenamos con tierra dos potes vacíos de yogur. En uno ponemos algo de plástico y en otro, una cáscara de naranja, por ejemplo. Mantenemos la tierra húmeda durante dos semanas y después explicamos por qué el plástico sigue igual y por qué la cáscara se está desintegrando. Una actividad interesante: con sachets de leche cortados en tiritas y tejidos entre, sí los chicos pueden ayudar a que alguien duerma más abrigado. Esta trama funciona como un aislante térmico para personas sin techo que suelen dormir en la calle.

Preferir las mascotas domésticas

El cuidado del medio ambiente también implica el respeto por los animales. A tus hijos les puede parecer muy simpático tener una iguana, un mono, una tortuga o un hurón en casa, pero resulta que estas especies no son domésticas, sino silvestres. Cualquiera de estos animales sufre en un hábitat que no es el natural porque el clima no ayuda o porque la alimentación no es la adecuada, sin contar con las enfermedades que nos pueden transmitir o con las heridas que nos pueden causar. Además, al tenerlos en casa estamos alterando el ciclo natural de los ecosistemas. Por eso, si querés que tus niños se vinculen con animales, elegí los clásicos: un gato o un perro, y sólo si tenés lugar para que estén cómodos.

Estimular la investigación

Hoy en día, existen miles de concursos, campañas y actividades comunitarias que ayudan a construir conciencia ecológica en la formación de nuestros pequeños y que tienen el valor agregado del reconocimiento público. Además, son iniciativas que no sólo animan a profundizar y a comprometerse de manera lúdica en las distintas cuestiones ambientales, sino que también promueven la creatividad y la sensibilidad artística. Este año fue declarado como el Año Internacional de la Energía Sustentable para Todos: podemos sacar partido y averiguar las distintas propuestas para los chicos.

Andar en bici

Es importante transmitirle a los chicos el impacto cero que genera la bicicleta en la naturaleza - Foto: Corbis
Nos regalaron la bicicleta cuando éramos chicas y durante unos años fue el medio de transporte que nos llevaba a hacer los mandados, a la casa de la abuela y a visitar a las amigas del barrio. Sin embargo, a partir de la adolescencia, cambiamos las dos ruedas por los colectivos, los trenes, los metros y el coche. Hoy, volvemos a revalorizar el impacto cero que genera la bicicleta en la naturaleza y la posibilidad que nos ofrece de vivir la ciudad desde otro lugar. Que nuestros hijos tengan sus bicis y conserven el encanto para siempre, que aprendan a andar en dos ruedas mientras nosotras dejamos el auto estacionado y los acompañamos para que, desde chiquitos, entiendan e internalicen que es posible trasladarse a todas partes sin necesidad de utilizar energías contaminantes.

No asustarlos con el cambio climático

Para nuestros hijos, los mensajes acerca de las consecuencias del calentamiento global y de los recursos escasos pueden resultar aterradores. Que el mundo va a desaparecer si no hacemos algo pronto, que nos vamos a quedar sin alimentos o que se va a extinguir la especie humana son frases que necesitan de un diálogo de contención de los padres para que los chicos no se angustien ni se paralicen: nada de todo eso va a suceder si cada uno hace un aporte significativo a través de sus acciones en la vida cotidiana

Expertos consultados:
Horacio Bruno, Magíster en Administración y Gestión de la Educación del Grupo Educativo Marín.
Carlos Fernández Balboa, Coordinador de Educación Ambiental de la Fundación Vida Silvestre.
Vía: RevistaOhLaLa Fuente: ecocosas

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1 Deja un comentario:

ÚniCo Complementos dijo...

Me ha encantado la entrada!
Te invito a nuestro sorteo de Verano :)
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Un saludo
Mer