16 julio 2011

Melody (la película)



Para entender esta película (y amarla) es necesario transportarnos a la edad de sus personajes: 10 a 12 años. “Melody” (1971) narra el conflicto de DANIEL LATIMER (Mark Lester), un niño bien que ha ingresado a una escuela pública, un liceo, y en donde afronta el umbral de dos nuevos mundos: la aceptación del grupo de hombres, y la aceptación de la chica que le gusta. Durante el primer acto, junto con exponer conflictos, espacios y personajes, director y guionista enfocan el problema en Daniel y la relación con su amigo ORNSHAW (Jack Wild), un chico-pobre y defensor acérrimo del club de Toby. Es él quien integra a Daniel, por lo que la necesidad del chico-rico por retribuir esa amistad, es permanente.


Sin embargo, el espacio ganado por Daniel entre los chicos parece tambalear cuando MELODY (Tracy Hyde) se le cruza por delante. Cuando un adolescente se enamora, ¡se enamora! Las escenas de sus primeros encuentros son tan dulces como demasiado reales. Es como si las hubieran sacado de nuestras propias memorias. Antes de cruzar palabra alguna, lo hacen a través de sus instrumentos (la flauta ella, el violonchelo él). Es que la música es una clave importante de esta película. ¡Hasta su nombre es musical!

Lo que hace tan especial a esta película son sus personajes… y su contexto… y su historia… y su música. “Melody” (dirigida por Waris Hussein) fue escrita por quien después se transformaría en un cineasta fundamental para mi aprendizaje cinematográfico, Sir ALAN PARKER. Antes de construir su propia historia como realizador, mientras se ganaba la vida dirigiendo spots comerciales, Parker escribió este guión que ya comenzaba a sugerir temáticas e imágenes que después volverían a aparecer en su filmografía, como la pertenencia al barrio y la lucha por los sueños (The Commitments, Alas de Libertad); los niños contra el desinterés de los adultos (Bugsy Malone, Pink Floyd: The Wall); el desamparo ante el poder absolutista (Expreso de Medianoche); o la crítica al sistema educacional y la disciplina severa (Pink Floyd: The Wall).

Creo que lo que amo de “Melody” es su inocencia, pero a la vez, su decidido planteamiento frente al amor. En el cementerio, Melody le recrimina a Daniel que ella sea la última en enterarse de que él la ama (”todos hablan de ello en el colegio“). Daniel no le responde, es tímido. Luego ella lee una inscripción de una tumba en la que un esposo agradece 50 años de amor a su mujer fallecida.

Melody: ¿Cuánto es 50 años?
Daniel: mmm… 120 semestres, sin incluir vacaciones…
*M: *_… ¿me amarás tanto tiempo?_
D: (asiente con la cabeza)
M: No creo que lo hagas…
D: Claro… ya te amé una semana entera, ¿no?

Si hay algo que me gusta del cine inglés es su innegable parentesco costumbrista con algunos de nuestros ritos latinoamericanos, por lo menos, de algunos del cono sur. Lo que el cine estadounidense muestra me resulta fantasioso, muy de ellos. Aquí, sin embargo, los chicos asisten a clases con uniforme; se transportan en buses públicos; juegan fútbol y no al béisbol (bueno, también Críquet); viven en barrios obreros parecidos a los nuestros; toman té; etc. Fuente: cinematografia.cl

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