21 febrero 2011

Un oso roncando: ¡shhh, está hibernando!



Sí, lo que veis y escucháis en la imagen es un oso roncando a pierna suelta. Lo cierto es que desconocemos el mecanismo que les permite permanecer durante todo un invierno sin comer, beber, ni hacer sus necesidades, y salir de su osera seis o siete meses después con sus funciones vitales intactas y apenas algunos kilos de menos.

Un grupo de científicos del Instituto de Biología Ártica de la Universidad de Alaska Fairbanks acaba de publicar en Science el estudio más completo realizado hasta ahora sobre el letargo invernal de los osos y han confirmado con datos que se trata de un verdadero proceso de hibernación.

Para ello, los científicos monitorizaron a cinco osos negros americanos (dos hembras y tres machos) mientras "dormían" en unos habitáculos dispuestos al efecto y en los que podían medir la temperatura, los movimientos, el consumo de oxígeno y otros datos fisiológicos de estos animales. A diferencia de otros estudios anteriores, en esta ocasión la monitorización fue continua y no con mediciones intermintentes, y se trataba de animales en libertad.

Lo que observaron fue durante los meses de hibernación de los cinco osos fue lo siguiente:

- La temperatura, que normalmente es de 37-38 grados, apenas bajó hasta una media de 33 grados.

- El ritmo cardíaco se redujo de 55 a apenas 9 latidos por minuto.

- Se producían frecuentes arritmias, y el corazón se aceleraba con la inspiración y se relajaba hasta la siguiente respiración.

- Los animales cambiaban de posición desde dos veces al día hasta una vez cada dos días, para acicalarse o arreglar un poco su "cama".

- La actividad metabólica de los osos bajaba una media del 50% (hasta un 75%) durante el proceso, a pesar de no haber enfriamiento.

- Después de recuperar la temperatura normal, los osos mantenían un metabolismo reducido durante otras tres semanas.

- A diferencia de los mamíferos más pequeños, los osos no se despertaban repetidamente durante el sueño para recuperar temperatura. Los animales que se enfrían sí lo hacen y se cree que es para evitar daños cerebrales por el enfriamiento.

¿Qué conclusiones sacan los autores del estudio de todos estos elementos? La primera de todas es que el proceso de reducción del metabolismo permite hablar de una verdadera hibernación. La segunda conclusión es que buena parte de estos procesos son independientes de la reducción de temperatura, frente a los otros procesos de "animación suspendida" que se conocen. Y la tercera es que aún desconocemos cuáles son los mecanismos moleculares y bioquímicos que permiten esta reducción de la actividad y el misterioso letargo en que entran los osos durante el invierno.

Al hilo de esta investigación, algunos medios y científicos han especulado con la posibilidad de que el conocimiento de estos mecanismos permita hallar una manera para hibernar humanos y aplicarlo en misiones espaciales de larga duración, por ejemplo. Sin embargo, teniendo en cuenta lo poco que sabemos hasta el momento, parece que el camino que lleva del sueño de los osos a los viajes intergalácticos está todavía por andar. Fuente: La Información

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1 Deja un comentario:

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