09 mayo 2010

Los síntomas nos hablan: pipí en la cama

Estamos acostumbrados a creer que los síntomas de un problema físico o psicológico deben inmediatamente erradicarse a base de medicinas, terapias de choque, premios y castigos. Por ejemplo, ¿cómo actuamos cuando nuestro pequeñín se hace pipí en la cama? La mayoría de los padres pensarán, vaya fiasco. Tener que cambiar las sábanas, el pijama, o llevar al niño en seguida a la cama de papá y mamá para evitar que vuelva a hacerlo. Otros recurrirán directamente a la psicóloga de turno o al pediatra.

Pero lo cierto es que los síntomas siempre nos hablan de algo más profundo que puede resolverse hablando, sin más. Hacerse pipí en la cama puede ser un anuncio de una preocupación del niño, de que algo le angustia. No requiere ni medicación ni aparatosos mecanismos de contención. Basta con que tomemos esto con naturalidad y le preguntemos a nuestro hijo si acaso algo le preocupa. Y asegurarle que no debe preocuparse porque nosotros estamos ahí para impedir que lo haga. A veces incluso podemos felicitar al niño por EXPRESARSE. Sería mucho peor imponerle un castigo o hacerle regalos cuando no se hace pipí que recurrir a la simple palabra de consuelo. El síntoma, en este caso hacerse pipí en la cama es solamente la expresión de algo que preocupa al niño. No es necesario que lo tomemos como algo muy grave porque no lo es. Si nos conducimos con normalidad, se le pasará al poco tiempo.
Si queréis ahondar sobre el tema podéis leer los libros de Françoise Doltó. Los encontraréis en cualquier biblioteca pública y son de gran ayuda.
Mi niña se habrá hecho pipí en la cama unas tres-cuatro veces. Al principio gimoteaba incómoda, pero todo acababa con una sonrisa y palabras de consuelo. Aquí no pasa nada, yo le decía. No tiene ninguna importancia. He actuado como lo cuento aquí, y nunca pasó a mayores. Se fue como vino...

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