08 abril 2010

¿Pueden los niños ayudar en las tareas de la casa?


Me preguntaréis a partir de qué edad... Para qué os voy a contar. Mi hija, Lara a los dos años ya lavaba platos, planchaba ropa sin quemarse… doblaba su ropa… Seguramente querréis saber por qué. No es porque fuera una niña prodigio ni mucho menos. Lo cierto es que es muy simple: si la mamá no lo hace todo, si el papá tampoco lo hace todo, los niños se ven impulsados a colaborar. No hay ningún problema en comprarles regalos tipo una fregona con un balde, o una mesita de planchar con una plancha de madera o de plástico. A los niños les gusta sentirse involucrados en las tareas del hogar, imitar lo que hacen sus padres.
Hasta el día de hoy Lara a veces me lava toda la cocina, y barre. Organiza sus juguetes, plancha ropita… Yo nunca se lo exigí. No me hubiera perecido correcto. Eso es algo que tiene que brotar del niño o de la niña. Lo importante es dar ejemplo pero también saber delegar.
Lara por ejemplo también hace tartas porque yo nunca las hago (soy muy mala repostera). Y cuando le apetece algo y yo no quiero hacerlo, pone manos a la obra y se lo hace ella (por ejemplo el cola cao, un huevo al microondas…). En una familia todos deben participar y nunca hay que relegar a los niños a su cuarto de juegos o a su mesita de estudiar.

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2 Deja un comentario:

Anónimo dijo...

Tu hija es la caña!!
Pero a parte, por supuesto que se puede y se debe involucrar a los hijos en las tareas cotidianas. Acaso no estamos educándolos para que se desenvuelvan sólos en un futuro?... También hay que contar con que al participar en la actividad de la casa consiguen mayor atención de sus padres, aliciente superior para motivar a que continuen y repitan su conducta.

Lara dijo...

Es cierto, Anónimo. El aliciente viene cuando les dices ¡gracias!, ¡qué bonito lo has dejado!, ¡qué rica la tarta! (y te la comes en serio porque está buenísima).
Nunca obliguéis a los niños a ordenar sus juguetes antes de los 4 años. Los niños no están psiconeurológicamente preparados hasta esa edad para seguir disciplinas rígidas. Pero sí hay que darles la oportunidad de ayudar y participar en las actividades cotidianas de la casa y de la familia. Como tú dices, es la mejor preparación para su futuro. Que no será nunca coser y cantar...