29 marzo 2010

Cuento de gallina ponedora: Clueca porque sí


La gallina Gumersinda ha puesto un huevo. Se arrellana encima para empollarlo. La granjera le arrea un guantazo para alejarla del nido y le quita el huevo.
¡Huevo al cesto!

Seguramente para freírlo al mediodía.

Gumersinda insiste. ¡Qué caramba!
pero la granjera no se queda atrás.
Le ata las patas para que no pueda ahuecarlas y, una vez más, le rapiña el huevo.
Quizás para venderlo en el mercado.

Gumersinda sigue en sus trece.
La granjera también. Agarra a la gallina y la encierra en la bodega junto a los slachichones, las morcillas, las cebollas y los ajos.
Como siempre, le sisa el huevo.

Quizás para tirárselo a un mal actor.

Gumersinda no se da por vencida y pone otro huevo.
La granjera vuelve a la carga: llena un cubo con agua fresca del pozo y zambulle a la gallina hasta la cresta.
Ésta, claro éstá, se queda patitiesa y más fría que un cubito de hielo.
¡Así no hay manera de empollar de huevos!
A estas alturas, se supone que la granjera está hasta las narices de pelerase con la gallina y deide que la próxima vez la guisará.
Gumersinda, que también está hasta las narices de la granjera, se huele que su vida corre peligro.

En la percha del gallinero medita durante toda la noche.

Y, al amanecer, ya ha tomado una decisión.
Se escapa por el agujero de la alambrada vieja, oxidad y agujereada de la que hablábamos antes.

Se interna en el bosuqe.

Busca una espesa mata de hierbas, pone los huveos y los empolla con la misma cara de tontuela que ponen todas las cluecas.

Con el tiempo, los polluelos sladrán de la cáscara y crecerán un poco más salvajes que sus hermanos del gallinero. Corretearán libremente por el bosuqe, curioserán todo lo que quieran y muchas veces se llevarán un susto de muerte.

De todos los pollúelos del mundo, algunos se convertirán en gallinas, Algunas de ellas serán cluecas, y otras, para hacer caldo.
Y si a partir de ahora os fijáis mejor

os daréis cuenta de que no todas las gallinas son iguales.

Montserrat Janer y Elisa Ramón
Ediciones Toray
1993

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