18 enero 2010

Secar y prensar hojas otoñales


Recolectar, secar y prensar hojas otoñales es una bonita excusa para salir de paseo al campo o al parque, y de paso, nos sirve para luego poder decorar carpetas, hacer cuadros, señaladores, o tarjetas. En primer lugar hay que saber que hay plantas que están protegidas, por lo tanto no recogeremos hojas si no estamos seguros/as de que se trata de un árbol o planta protegida. Tampoco cortaremos ninguna rama ni produciremos cualquier destrozo que pueda afectar al equilibrio de la naturaleza. Se pueden recoger las hojas del suelo que tengan el color otoñal, pero que aún no se encuentren en proceso de descomposición. Cuando veamos un árbol con hojas de aspecto otoñal, las recolectamos eligiendo las que más nos gusten, pero nunca muchas de la misma rama, para que se vayan cayendo de modo natural, cuando el frío vaya aumentando paulatinamente. Nunca recogeremos la hoja con el tallo porque impediría su prensado. Tampoco seleccionamos hojas demasiado rígidas o que tengan nervios muy duros o gruesos que dificulten un secado en plano.

Transporte
Podemos transportarlas utilizando cualquier libro viejo, incluso de texto, o una vieja guía de teléfonos. No conviene nunca transportarlas en una bolsa o en una caja porque se van resecando y arrugando y, después, quedarán peor cuando las vayamos a prensar. Podemos insertar las hojas directamente en el libro o guía de teléfonos, teniendo cuidado en que no sobresalgan, no se toquen ni se sitúen unas sobre otras. Podemos transportar las hojas utilizando un listín de teléfonos viejo. Otro sistema para transportar las hojas es insertar en cualquier libro unas hojas de periódico que contienen las hojas de los árboles. Podemos también meter las hojas entre hojas de periódico que se doblan sobre sí misma.

Prensado
Es lógico pensar que el mejor sistema es utilizar una prensa de tornillo o de sargentos, pero en este caso os vamos a recomendar un sistema más casero y accesible. Sin prensa, el mejor sistema es dentro de un libro de tapas duras como se muestra en la foto y, sobre éste, una buena cantidad de libros que pesen. Al introducir las hojas en el libro, lo haremos esta vez entre dos hojas de periódico que se doblan sobre sí mismas. Siempre estarán puestas las hojas sin asomar por fuera del libro y sin tocarse ni montarse entre sí... Cuando hemos completado el libro o ya no nos quedan más hojas, ponemos más libros mayores que el que estamos prensando y, sobre ellos, otros muchos de un peso considerable. Siempre, mientras más peso pongamos, mejor.

¿Y ahora qué hacemos?
Tendremos que dejar secar las hojas al menos un mes. Una vez por semana, con mucho cuidado, iremos cambiando las hojas de periódico por otras sin usar para que el secado sea efectivo sin que se pudran las hojas. Con las hojas secas podremos hacer muchas cosas: cuadros, podremos escribir sobre ellas o las pegaremos sobre cajas, lámparas, etc hechas con papel reciclado. juannavidad.com

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