23 diciembre 2009

Amigas por siempre, por Daniela D'Amico, Buenos Aires, 11 años


PRIMER PREMIO

Amigas por siempre

Ana y Liliana eran las mejores amigas, compartían todo y hasta ¡cumplían el mismo día! El día que cumplían dieciséis años, en la noche fueron al bosque e hicieron un pacto. Se hicieron un pequeño tajo en el dedo meñique y dejaron caer una gota de sangre sobre un papel que decía: “Nosotras, Ana y Lili, juramos que vamos a estar siempre juntas, y que cuando una muera la otra aún estará con ella.”.

Pasaron dieciséis años después de aquella noche. Las dos amigas ya no estaban juntas y cada una tenía una familia. Liliana llevaba una vida perfecta, con el trabajo perfecto, el marido perfecto y dos hermosos hijos. Una noche, a las tres y cuarto de la mañana, tocaron a la puerta de la casa de Ana. Ella no quería levantarse, había tenido una fea pesadilla en la que una mujer era arrollada por un camión y le pedía ayuda. Los golpes en la puerta se volvieron más intensos, así que finalmente se levantó y se dirigió a abrirla.

Cuando lo hizo, apareció una mujer pálida y con heridas en todo su cuerpo. Ana tardó sólo un segundo en reconocer a su amiga Liliana.
-¡Ay Lili! ¿Qué te pasó? Dale, entrá que te curo esas heridas y te preparo un té- exclamó Ana. Liliana no se movió, pero dijo: -Ana, he muerto, y como lo juramos hace dieciséis años, estoy aquí. Únete a mí- dijo Liliana con una voz fantasmal y grave.

Mientras el fantasma de su amiga se desvanecía, Ana cayó al piso desmayada. A la mañana siguiente el marido de Ana la descubrió en el piso inconciente. Él le preguntó si se encontraba bien, a lo que Ana respondió que sí.
-¿Quién tocó la puerta anoche?- preguntó intrigado su marido.
-Nadie, seguro era alguien bromeando- respondió Ana. No se animó a decirle lo que en realidad había pasado. El día fue bueno para Ana luego de ese enorme susto. Recibió su paga y volvió a su casa algo cansada.

Se extrañó al no encontrar a nadie en casa, pero su duda de dónde se encontraban su esposo y sus dos hijos se acabó, un tiempo después.
-¡Nos divertimos mucho con la tía, mami!- exclamó feliz Esteban, uno de sus hijos.
-¿Qué tía?- preguntó Ana, quien era hija única.
-Con tu hermana Liliana, es muy agradable- le contestó su esposo.

En ese momento a Ana le recorrió un escalofrío, no podía creer lo que escuchaba. El evento sucedido la noche anterior se repitió tres noches más. Ana se sentía terrible, no dormía, llegaba tarde al trabajo, no tenía energía y vivía muerta de miedo.

Un día su marido decidió preguntarle qué pasaba, la verdad.
-Bueno, te lo voy a contar, Mario, cuando yo era chica tenía una mejor amiga llamada Liliana, y juntas hicimos un pacto donde dijimos que estaríamos juntas para siempre, y ella murió hace unas noches y vino a buscarme para que me una a ella- le dijo a Mario, mientras se sentaba en una esquina de la pared. Mario creyó que Ana había perdido la cabeza y como él se preocupaba con facilidad, sin avisarle a su esposa llamó a una ambulancia del Hospital psiquiátrico de la Ciudad y pidió que por su bien se la llevaran. Ana se resistió fuertemente, pero entre gritos finalmente se la llevaron.

Una noche, mientras ella se encontraba encerrada en su habitación del manicomio, apareció el fantasma ensangrentado de su amiga y le dijo:
-¿Por qué no vienes conmigo? No pararé hasta que te unas a mí- dijo Liliana, que un segundo después agarró de los pelos a Ana y la tiró fuertemente contra la pared. Ana trató de pelear, pero no pudo, y luego Liliana la agarró del cuello, rompió el vidrio de la ventana y cuando estaba por tirarla dijo: -Seremos amigas para siempre- y finalmente la arrojó fuertemente contra el asfalto, dejándola sin vida.

Al guardia de seguridad le pareció escuchar algo, y fue a revisar la celda de Ana. Cuando vio el vidrio roto se asomó a ver qué había ocurrido y ahí pudo ver a Ana en el asfalto rodeada de una inmensa cantidad de sangre que formaba el mensaje: “Amigas por siempre, Ana y Lili, nunca nos separaremos”.

Velvet Summer

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4 Deja un comentario:

Ojos Azules dijo...

WAW!!!
Este escrito, me deja para comentar...sin palabras ni...aliento!

lk dijo...

Me alegra Ojos Azules que lo notaras. A mí se me pusieron los pelos de punta. Es un cuento fantástico. Mucho talento...

Ojos Azules dijo...

La verdad que tal cual lo dices...
Esta escrito por quien?

lk dijo...

La autora es Daniela D'Amico, claro! Me lo ha enviado desde Buenos Aires, y tiene 11 años.