11 octubre 2009

Un nuevo hermanito


Tener un nuevo hermanito puede ser una alegría, o no tanto, pero con el tiempo es un regalo. Hay cosas que hay que saber sobre el recién nacido: se pasa la mitad del tiempo durmiendo, y la otra mitad al pecho de la madre. ¡Nacer cansa, por lo visto! ¡Es un trabajo arduo! (y no solo para la madre, que también suele quedar exhausta, aunque no tanto como para no poder ocuparse del retoño, claro). Es lógico que los nuevos padres se sientan además algo torpes y temerosos al coger a su hijo recién nacido, pero no hay que preocuparse: los bebés no son tan frágiles como aparentan, y se les debe tratar con cuidado pero sin miedo. por eso algunos padres prefieren que los hermanos mayores no los cosan en brazos, pero pero si es solo por medio segundo, ¿por qué no? Solo deben saber que a los bebés hay que cogerlos de manera que una mano siempre sostenga la cabecita del bebé, que aun no puede sostenerse sola. Esto es muy importante. La cabecita del bebé es el punto más frágil.

Nunca se les debe molestar cuando duermen, ni despertarlos ni zarandearlos, aunque, una vez despiertos, no hay inconveniente en alborotarlos tanto como plazca mientras sigan el juego. En cualquier caso, hay que evitar el exceso de estimulación, que luego puede dificultar que algunos bebés concilien el sueño, o hace que irrumpan a llorar. Para aclamarlos, a veces basta con arrullarlos en brazos mientras se les canta suavecito una canción. A veces se recurre al chupete... Hay que saber que al chupete, cualquier niño normal, lo expulsa ya sin interés a partir del cuarto mes. A partir de entonces no es necesario volver a dárselos, por mucho que nos molesten sus lloros. Los niños can creciendo y a esa edad seguramente ya se dan cuenta de que el chupete no es la teta de la madre y lo rechazan sin más ni más. Sería poco prudente insistir en que lo cojan. Normalmente también se calman con un bonito paseo. A los bebés les encanta el tracatac del cochecito sobre el embaldosado de la vereda. Parece curioso pero muchos niños se tranquilizan cuando sienten las sacudidas del cochecito sobre suelo desnivelado o rocoso. Por otra parte les gusta mucho observar porque para ellos todo es nuevo.
En cuanto a que las personas los acaricien, siempre hay que permitirlo salvo en caso de que se trate de personas enfermas o sucias, o que toquetean demasiado. Entonces no hay que tener inconveniente en pedir por favor que no toquen al niño.

Si queréis saber más sobre el cuidado del bebé, clicad en esta página.

¡En cualquier caso, aprovecha para hacerle lindos regalitos y participar todo lo que puedas (o te dejen) en la crianza del nuevo hermanito!

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