06 octubre 2009

¿Te apetece subir?


"Jacob salió de Bersêba y fue a Jarán. Llegando a cierto lugar, se dispuso a hacer noche allí, porque ya se había puesto el sol. Tomó una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal, y acostóse en aquel lugar. Y tuvo un sueño; soñó con una escalera apoyada en tierra, y cuya cima tocaba los cielos, y he aquí que los ángeles subían y bajaban por ella. Y vio que Yehovah estaba sobre ella, y que le dijo: ´Yo soy Yehovah, el Dios de tu padre Abraham y el Dios de Isaac. La tierra en que estás acostado te la doy para ti y tu descendencia. Tu descendencia será como el polvo de la tierra y te extenderás al poniente y al oriente, al norte y al mediodía; y por ti se bendecirán todos los linajes de la tierra, y por tu descendencia. Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho.´


Despertó Jacob de su sueño y dijo:´(Así, pues, está Yehovah en este lugar y yo no lo sabía!´. Y, asustado, dijo: ´(Qué temible es este lugar! Esto no es otra cosa sino la casa de Dios y la puerta del cielo!´. Levantóse Jacob de madrugada, y tomando la piedra que se había puesto por cabezal, la erigió como estela y derramó aceite sobre ella. Y llamó a aquel lugar Betel, aunque el nombre primitivo de la ciudad era Luz". (Génesis 28, 10-19)

La Torre Eiffel La Torre Eiffel es sin duda una de las maravillas del mundo moderno, y el símbolo más representativo de Paris, la ciudad más visitada del mundo y una de las más bellas del planeta. En efecto, resulta muy difícil, si no imposible, imaginarse Paris sin la Torre Eiffel, o la Torre Eiffel sin Paris para ser contemplado desde lo alto de la misma.

En 1889 la Torre Eiffel contaba con una altura de 312 metros, si bien con las posteriores instalaciones de antenas de radio la altura de la Torre Eiffel se sitúa hoy en día en 324 metros, siendo este el punto más alto de cualquier construcción presente en París.

Si algo "hay que hacer" cuando se va a visitar Paris es sin duda subir a la Torre Eiffel, si bien existen diferentes modalidades de ascenso a la Torre Eiffel, ya que existen tres plantas distintas a las que podemos acceder, y dos modalidades distintas, en ascensor, la más cómoda, o bien subir andando, sin duda la forma más deportiva y sana (también la más económica) de subir a la Torre Eiffel.

Si subimos en ascensor podemos ir desde la base de la Torre Eiffel hasta su segunda planta, situada a "solo" 115 metros de altura, y si somos lo suficientemente valientes podemos coger allí otro ascensor que nos llevará a la cima de la Torre Eiffel, a 276 metros de altura ni mas ni menos (existen instalaciones un poco más arriba de donde puede subir el público, pero lógicamente el acceso a estas instalaciones está cerrado a los visitantes).

Si subimos a pie tan solo podremos subir hasta la segunda planta, aunque lo más probable es que, a menos que tengamos una forma física excelente, nos quedemos en el primer piso, donde la vista de Paris es ya impresionante.

Torrespaña Conocida popularmente como el Pirulí, es una torre de comunicaciones perteneciente a la empresa Retevisión y situada en Madrid (España) en la confluencia de calle de O'Donnell con la autovía de circunvalación M-30. Además, Torrespaña es el nombre del complejo que tienen los Servicios Informativos centrales de TVE junto a la torre. Allí se producen los telediarios y los programas informativos de los canales públicos españoles La 1, La 2 y el Canal 24 Horas. La nueva división de Medios Interactivos de RTVE (iRTVE) tiene también su sede en este complejo.

Torrespaña tiene una altura de 220 metros (232 metros con la antena de comunicaciones). Comenzó a levantarse el 17 de febrero de 1981, terminándose en trece meses. La inauguración fue el 7 de junio de 1982, justo a punto para utilizar la torre durante la Campeonato Mundial de Fútbol de España-82. La torre fue construida por una unión temporal de empresas compuesta por las empresas españolas Dragados y Agroman con proyecto del arquitecto Emilio Fernández Martínez de Velasco. Tiene una superficie interior de 1.945 m².

Sobre el fuste de 120 metros aparece el volumen del centro de control que se compone de cuatro plantas, cerradas con paneles de acero. Por encima se elevan otras cuatro plataformas para antenas y, finalmente, una antena de 45 metros. El acceso a las zonas superiores de la torre, sólo permitido al personal que trabaja en ellas, se realiza mediante un ascensor instalado en el interior del fuste. La escalera tiene 1.208 peldaños.

La Torre de Pisa Pisa es una ciudad pequeña, no será necesario usar coche para desplazarse, como máximo usar transporte público italiano, o taxi. Pero es una ciudad que se puede conocer andando tranquilamente. Desde el aeropuerto podéis coger el tren que os deja cerca del centro de la ciudad y sólo tarda 10 o 15 minutos. Ah, el aparcamiento está muy difícil, si vais en coche mejor dejarlo en un parking público.

Si queréis subir a la Torre de Pisa, armaros de paciencia porque hay colas de varias horas de media. Tenéis que pagar la entrada, en unas oficinas al efecto, y esperar a vuestro turno. En las épocas de mayor afluencia de visitantes, esta espera puede ser de entre 3 y 5 horas.

La estatua de la Libertad Si bien antes era posible ascender a la corona de la Estatua de la Libertad, desde los ataques del 11-S ya no se permite en prevención a un ataque similar, en este caso a la famosa estatua de Nueva York.

Cuando el acceso a las visitas se renaudaron en 2004, tras estar cerrada al público desde el 11-S, ya solo se permite hacer una visita a su interior y subir al pedestal. Y si bien recientemente ha habido propuestas en el Congreso de los Estados Unidos para que se vuelva a permitir el acceso a la corona, en la actualidad se considera que cierre tiene tiempo indefinido.

Eso sí, aún podemos ver fotos realizadas por visitantes antes del 11-S de las vistas que se disfrutaban desde la corona.

El Big Ben El “Big Ben”, uno de los símbolos más representativos de Londres y del Reino Unido, cumple hoy 150 años.
Empezó a marcar las horas en mayo de 1859 tras la reconstrucción del palacio de Westminster original, que se quemó en 1834.

Big Ben es el nombre con el que se conoce popularmente a la torre que hay en una de las esquinas del palacio de Westminster (sede del Parlamento británico), aunque originalmente el nombre designaba a la mayor de las campanas que forman parte del reloj de la torre. Debe su nombre, según los historiadores, a Benjamin Hall, responsable de la reconstrucción de la sede del Parlamento británico

Las conmemoraciones del aniversario de este lugar imprescindible de Londres comenzarán hoy domingo y continuarán el 11 de julio, fecha de la primera campanada, y el 7 de septiembre, cuando se cumplirán 150 años desde que las campanas empezaron a marcar los cuartos con cuatro notas de un pasaje del Mesías de Händel.

Para que todo siga funcionando bien, hoy son tres las personas que cuidan la exactitud del reloj de la torre de Westminster y que tres días por semana -lunes, miércoles y viernes- se encargan de dar cuerda a la gigantesca maquinaria que lo mueve.
Ver la maquinaria del Big Ben no es fácil. Las medidas de seguridad limitan el acceso a unos pocos curiosos y la torre carece de elevador, por lo que los agraciados deben subir 334 escalones.

Machu Pichu Machu Picchu fue descubierta accidentalmente en 1911 por el arqueólogo Hiram Bingham (de la Universidad de Yale, Estados Unidos), quien con el apoyo de la National Geographic Society volvió reiteradas veces a hacer excavaciones. En 1983 fue declarada como Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Según las estadísticas, 9 de cada 10 turistas que visitan el Perú, suben a Machu Picchu.

Se dice que fue un centro ritual y defensivo. También que era la ciudad de \\"veraneo\\" del gran emperador Inca. La realidad, en mi opinión, es que nadie sabe realmente. Todos dan opiniones y versiones, pero la historia real nadie la sabe. Es parte de lo que hace a este lugar uno tan mágico. Luego de saber algunos hechos básicos de historia, lo mejor es pasarse el dia (o los dias) aqui explorando y absorbiendo el paisaje y el entorno tan místico que tiene.

Se piensa que fue construida en el siglo XV. Se sabe con seguridad que los conquistadores españoles nunca lo encontraron, dado que -al contrario del resto de los sitios que sí encontraron-, se encuentra intacta.

Machu Picchu se encuentra en el Departamento de Cuzco (o Cusco, en quechua Qosqo, que significa centro u ombligo). Para subir hasta Machu Picchu, la forma más común es en bus con un tour desde Cuzco. Lo malo de este método es que el viaje es muy largo (una hora y media en autobus, otra hora y media en tren, y luego otro autobus para llegar a la cima) y al estar en un grupo, no puedes pasar más de 4 o 5 horas en Machu Picchu hasta que tienes que volver a Cusco. Además, es muy caro (entre el costo de la entrada al parque, más los transportes, etc., son asi us$100, lo cual es caro sobre todo si se compara con los precios de Perú).

Lo ideal es subir el Camino del Inca, que es un viaje de cuatro días a pie, acampando. Se dice que haciendo ese camino se llega a una de las mejores vistas de las ruinas desde lejos. Si no se dispone de los cuatro días (o la energía física y espíritu aventurero necesarios), lo que yo recomendaría sería hospedarse en Aguas Calientes o incluso en el pueblo de Machu Picchu (a sólo 15 minutos de las ruinas, en autobus) para poder hacer reiterados viajes a las ruinas y explorarlas más a fondo. Creo que hace falta bastante más de un día para verlas, y sin duda es uno de los mejores lugares que he conocido para sentarse a meditar, observar el paisaje, disfrutar del sol, y pensar en la civilización que algún día vivió ahi.

Quienes quieran sudar un poco, no pueden irse de Machu Picchu sin subir a Waynapicchu, la montaña que se ve detrás de las ruinas. Esta escalada de unos 45 minutos (o una hora si se la hace más tranquilos) es increible. Todo por un sendero y escalones de piedras construido por los Incas, se llega a una vista increible donde las ruinas de Machu Picchu se ven increiblemente pequeñas. La bajada (hecha por alguien en un récord de 5 segundos!) es igual de dura que la subida e igual de larga, ya que hay que tener mucho cuidado con donde se pisa. La adrenalina se hace sentir.

Monte Everest Un equipo internacional de investigación, dirigido por el Massachusetts General Hospital (MGH), han realizado el primer análisis detallado de las muertes durante las expediciones a la cumbre del monte Everest. Encontraron que la mayoría de las muertes sucedieron durante los descensos de la cumbre, en la llamada "zona de la muerte", por encima de los 8.000 metros, y también identificaron los factores que parecen estar asociados con un mayor riesgo de muerte, en particular los síntomas del edema cerebral de gran altura.

"Sabemos que escalar el Everest es peligroso, pero exactamente cómo y por qué esas personas han muerto no se había estudiado aún", dice Paul Firth, MB, ChB, de la MGH, del Departamento de Anestesia, que dirigió el estudio "Se ha asumido que las avalanchas y la caída del hielo, en particular en el Khumbu Icefall, en la ruta de Nepal, fueron las principales causas mortales, y que el edema pulmonar de gran altura sería un problema común en altitud tan extrema. Sin embargo, nuestros resultados difieren de lo asumido".

Miles de escaladores han tratado de llegar a la cumbre de 8.850 metros del Monte Everest desde la década de 1920. Con el fin de examinar las circunstancias que rodearon las muertes, el equipo de investigación, que incluyó investigadores de tres hospitales británicos y de la Universidad de Toronto, examinaron los registros disponibles incluyendo la base de datos de expediciones al Himalaya, una información que recopila todas las expediciones a los 300 más grandes picos del mundo. De un total de 212 muertes en el Everest desde 1921 a 2006, 192 se produjeron por encima del Campamento Base, el último campamento antes del comienzo técnico de la escalada.

Firth y tres médicos coautores, todos experimentados alpinistas del Himalaya, con experiencia en el manejo del mal de altura, examinaron los registros de acuerdo con la información disponible. Un análisis de las muertes ocurridas por encima de 8.000 metros, durante los últimos 25 años. Las muertes se clasificaron como traumáticas, cuando fueron caídas o de peligros externos aleatorios, tales como aludes; no traumáticas, cuando provenían del mal de altura, hipotermia u otras causas médicas; y otras, como las desapariciones. Los participantes de la expedición fueron clasificados como "escaladores", es decir, personas de fuera de la región del Himalaya, y 'sherpas', porteadores a gran altura, la mayoría de ellos étnicos o tibetanos, contratados como equipo de transporte u otro tipo de asistencia a los escaladores.

La tasa general de mortalidad para los alpinistas del Everest durante el período 86 años fue del 1,3 por ciento, la tasa entre los escaladores fue del 1,6 por ciento y la tasa entre los sherpas fue del 1,1 por ciento. Durante los últimos 25 años, período con mayor porcentaje de alpinistas que subió por encima de los 8.000 metros, la tasa de mortalidad para los escaladores de fuera del Himalaya, que descendieron por la ruta más larga de la cara noreste del Tíbet fue de 3,4 por ciento, mientras que en Nepal, por la ruta más corta, fue del 2,5 por ciento.

La mayoría de los factores asociados con el riesgo de muerte fueron la fatiga excesiva, una tendencia a caer por detrás de otros escaladores y llegar más tarde a la cumbre en el día. Muchos de los que fallecieron desarrollaron síntomas como confusión, pérdida de coordinación física y pérdida de consciencia, que sugieren el edema cerebral de gran altura, hinchazón del cerebro que indica el derrame de vasos sanguíneos cerebrales. Los síntomas del edema pulmonar de gran altura, con los que se relacionaba la mayoría de muertes, fueron sorprendentemente escasos.

"Los síntomas del edema pulmonar de gran altura eran comunes entre los que murieron, pero los signos de edema pulmonar, o sea, el exceso de líquido en los pulmones, fueron inusuales" explica Firth. "También nos sorprendió la forma en que algunos murieron en los últimos años, a causa de avalanchas y caídas de hielo, que normalmente se producen a menor altitud. La abrumadora mayoría murieron durante la subida a la cumbre por encima de 2.500 metros, y que durante los descensos, la tasa de mortalidad de los escaladores fuese seis veces superior a la de los sherpas".

La tasa de mortalidad reducida entre los sherpas durante el descenso, sugiere que el tomarse tiempo para aclimatarse a la altura, ayuda al escalador a mejorar su supervivencia; aunque Firth anota que muchos otros factores pueden estar involucrados. "La mayoría de los sherpas han nacido y viven a grandes alturas, y el proceso competitivo para el empleo en la expedición probablemente selecciona aquellos que están mejor adaptados y más capacitados para el trabajo. Por lo tanto, la capacidad de los habitantes de tierras bajas para aclimatarse a estas alturas tan elevadas necesita de una investigación más a fondo".

En 2004, durante una expedición noruego-americana dirigida por Firth por la cara norte del Everest, los problemas de equipamiento llevaron al equipo, cuando estaban en torno a los 8.300 metros, a volver a los 7.900 metros para reajustar su suministro de oxígeno. La mitad del equipo volvió de nuevo a la cumbre con éxito, y regresó en condiciones de seguridad, incluyendo a Randi Skuag, la primera mujer noruega en subir al Everest. Los otros siete escaladores de los otros equipos, ese año no tuvieron tanta suerte, todos murieron por encima de los 8.000 metros, la mayoría al descender de la cumbre.

"La mayoría de las personas que han muerto en el Everest estaban en la flor de su vida, dejaron atrás a sus familias y amigos", destaca Firth, que es instructor en Anaesthesia, de la Harvard Medical School. "El alpinismo es divertido, si no te dejas la vida allí o la de otros. La precaución adecuada es el sello distintivo de un alpinista de elite, al fin y al cabo la montaña siempre estará ahí el próximo año".

Burj Dubai Burj Dubai se convierte en edificio más alto y sigue creciendo.
Finalmente Dubai lo tiene más grande que nadie — hablamos del rascacielos, obviamente. El edificio Burj Dubai que mencionamos hace unos meses, ya es oficialmente el rascacielos más alto del mundo. Este sábado llegó a la altura de 512.1 metros (1.680 pies), superando al rascacielos Taipei 101 en Taiwan que tenía el récord con sus 508 metros de altura.

Pero la mejor parte, es que todavía le faltan dos años de construcción al Burj Dubai: En Junio de 2008 2009, cuando se complete, espera llegar a la astronómicamente ridícula altura de 807.7 metros — como vemos en la ilustración.

Por el momento el edificio está siendo construido en un área relativamente aislada de Dubai, pero la construcción de este edificio contempla la creación de un nuevo centro financiero, residencial y comercial a su alrededor, que a su vez incluirá algunos de los rascacielos más altos del mundo, así como nuevos lagos, ríos y autopistas.

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