10 octubre 2009

¿Soy un superdotado?



A todas las personas mayores les gustan mucho las cifras. Si les dices "mi amigo tiene 13 años", les parecerá mucho más interesante que si se les dice "mi amigo tiene el pelo castaño".

La inteligencia, en cualquier caso, es una cualidad genética como los ojos azules o el pelo castaño. Pero si en los años 70 del siglo pasado se creía que el 80 % de la inteligencia se heredaba, últimamente se cree que solo el 50% es debido a la herencia, y que el entorno y la educación influyen en otro 50%. Ésta no es más que una apreciación. Puede que el 20% se herede y el 80% dependa del entorno.

Es muy posible que todos los niños nazcan con un alto grado de inteligencia, pero se necesita de un ambiente adecuado para desarrollarla.

Si nos dejamos llevar por los estudios que se dedican a la medición de la superdotación, o del nivel de inteligencia en general, entones tomaremos como punto de base para nuestra investigación la medida del coeficiente intelectual, CI o IQ.
De acuerdo con esto, si la media de la inteligencia de la población la situamos en 100 puntos de una escala, la mayoría de la población se sitúa entre 80 y 120 puntos. Las personas con un CI entre 120 y 130 se consideran brillantes, con una inteligencia superior, y a partir de 130 puntos podemos hablar de Superdotación Intelectual. De este modo, aproximadamente 2 de cada 100 personas serían Superdotados.

Para todos aquellos que se rigen por este tipo de escalas de medida, está claro que los niños superdotados
- Aprenden muy rápido y tienen una excelente memoria para lo que les interesa.
- Son niños altamente sensibles, muestran creatividad e intuición (aunque es de notar que la creatividad no necesariamente va unida a la superdotación intelectual).
- Suelen empezar a caminar, leer, sumar y restar muy pronto y con poca o ninguna ayuda. Les gusta consultar libros de referencia, como diccionarios y enciclopedias.
- Son observadores, curiosos, investigativos. Hacen preguntas constantemente.
- Tienen intereses muy variados, o uno o dos a los que dedican la mayor parte de su tiempo.
- Son muy independientes.
- Quieren saber el porqué de las situaciones, especialmente de las no deseadas
- Tienen excesiva cantidad de energía
- Muestran pérdida de atención y se aburren fácilmente
- Resistencia a la autoridad si no es democrática; pueden ser muy desobedientes.
- Son a menudo emocionalmente inestables
- Pueden sobresalir en una o más asignaturas, y generalmente rinden muy bien en la escuela si están debidamente motivados.
- Otras investigaciones revelan que muchos de los niños superdotados, pueden ser introvertidos o por el contrario, tener una enorme capacidad de liderazgo.

Conviene tener en cuenta que no todos los niños superdotados muestran todas las características que normalmente se les atribuyen. Los habría de todos los tipos.

Algunos educadores tienen la falsa creencia de que los niños superdotados son aquellos que sacan buenas calificaciones, son obedientes o tiene el mayor aprovechamiento escolar; la realidad es que comunmente los niños con coeficiente intelecutual alto, suelen pasar desapercibidos y por tanto no reciben el estímulo necesario para el desarrollo de sus capacidades intelectuales. Aún así exiten ciertos comportamientos que un niño superdotado presenta en clase, los cuales pueden ser un marco de referencia para poder indentificarlos con el fin de brindarles las herramientas necesarias para lograr su óptimo desarrollo.

La detección de un niño superdotado se realiza en primaria, entre los 8-10 años y en muchas ocasiones porque el niño suele ser problemático en su conducta o en el manejo de sus emociones:

- Son muy inquietos.
- Preguntan constantemente hasta el punto de resultar molestos.
- No muestra interés por las actividades propuestas, no siguen el ritmo de la clase.
- Suelen tener problemas de comportamiento; se aburren, buscan otros entretenimientos.
- Suelen cuestionar la autoridad de los mayores, los valores tradicionales o resistirse a realizar actividades que ellos no consideran importantes ni relevantes.

Si se detecta a tiempo que el niño es superdotado y tanto él como sus padres reciben la orientación adecuada por profesionales expertos, más aún si se cuenta con el apoyo y la comprensión de los profesores, la escuela puede ser un lugar estupendo para él, donde pueda crecer y disfrutar como cualquier otro niño.

En la antigua China ya se realizaban pruebas de aptitud para desempeñar trabajos de élite. A finales del siglo XIX Alfred Binet, psicólogo francés, empezó a elaborar los primeros tests de inteligencia. El objetivo de estas pruebas era identificar a chicos y chicas con problemas escolares.

En los primeros años del siglo XX los americanos adaptaron y mejoraron los tests. Entre la segunda y tercera década las pruebas que medían el coeficiente intelectual tuvieron mucho éxito.

El CI es una cifra que se obtiene de dividir la edad mental entre la cronológica y multiplicar por 100, de tal manera que el que obtenga la cifra de 100 se le supone una inteligencia normal para su edad; si obtiene más de 100 su inteligencia es superior y, por debajo, inferior.

Según los expertos, los test de inteligencia son una de las formas más eficaces de identificar a un niño o adulto superdotado. Las pruebas deben realizarse por profesionales y deben completarse con la acreditación de otras cualidades como la creatividad artística o el razonamiento lógico de las situaciones.

Los test de habilidad intelectual más conocidos son:

* Test de inteligencia de Stanford-Binet
* Escala Wechsler: Formado por tres escalas para tres grupos de distintas edades: 4 a 6 años, de 6 a 16 años, y de 16 en adelante, que es cuando se considera que se estabiliza la inteligencia.

De todos ellos, el de Standford- Binet es el más recomendado por investigadores, directores de colegios, psicólogos y profesores. Es más fiable, tiene mejor capacidad de predicción y distingue las facultades avanzadas con mayor exactitud.

Pero las cosas no son tan sencillas. Lamentablemente la inteligencia que miden estos tests es solo un tipo de inteligencia y hacen referencia, concretamente a la inteligencia de los niños occidentales en la resolución de problemas específicamente occidentales. Si evaluamos a un niño criado en el desierto sacará muy malas notas en la resolución de problemas matemáticos, o de lógica abstracta, pero será un experto en guiarse por las dunas y en reconocer las especies animales que habitan en el desierto, cosa que un niño occidental sería incapaz de hacer por mucho que se sepa las tablas de multiplicar. La inteligencia no es una cifra sino la capacidad para desenvolverse adecuadamente en el entorno social y cultural al que se pertenece.

De manera que todos esos tests que hemos nombrado no pueden sernos de mucha utilidad. Ni tampoco existen, como hemos visto, criterios estrictos para distinguir a un niño altamente dotado de uno menos dotado, al menos no por su rendimiento en clase. La causa es que en el aula nuevamente se da más importancia a unas cualidades que a otras. Un niño puede tocar muy bien el piano a los 8 años pero no sentir lo que toca. Otro puede en cambio tocar bastante mal pero tener mucha sensibilidad musical. Uno puede no saber resolver los problemas de matemáticas y sin embargo ser muy hábil a la hora de detectar los sentimientos de los demás, y los propios.

El problema no es pues la superdotación sino el contexto en el que el niño se desarrolla, y lo que obtiene de su entorno, más que ninguna otra cosa. Niños que nacen con un nivel de inteligencia alto pueden sentirse frustrados si no reciben el suficiente estímulo por parte del grupo social al que pertenece. Y llamo estímulo a la capacidad de los mayores de implicar a los niños en la tareas cotidianas, de enseñarles el mundo tal cual ellos lo viven y perciben. Los niños deben poder participar de las actividades de los mayores. Aprender a moverse en el mundo de los mayores. Y sobre todo, tener suficiente tiempo y libertad para jugar. No todo se aprende jugando, pero jugar es una forma de "practicar" lo que haremos de mayores. Si a un niño no se le permite jugar y relacionarse con el mundo, con los vecinos, con el barrio, con los amigos, difícilmente podrá desarrollarse de manera integral, es decir, en todas sus facetas, y sufrirá. Puede que a pesar de ello de mayor consiga destacarse, hacer grandes cosas, pero no será muy feliz. Siempre habrá algo en lo que encontrará obstáculos para sentirse a gusto y realizarse.

Últimamente además, se habla de "inteligencia distribuida". Esto hace referencia a que la inteligencia más que un asunto individual es una especie de característica o don social. Todos nos desenvolvemos en contextos sociales y siempre hay un intercambio. Mi inteligencia en cierta forma dependerá de la de los demás, de cómo conjugamos nuestras aptitudes con las aptitudes de los demás, y viceversa.

Fuente: www.peques.com.mx

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