13 octubre 2009

El niño con el pijama de rayas


Con su quinta novela, El niño con el pijama de rayas, el irlandés John Boyne ha conseguido un best-seller internacional que se ha extendido por el mundo con gran rapidez. Publicado en 2006, se ha traducido a varios idiomas y ha conocido bastantes ediciones. Se calcula que ha vendido la friolera de unos tres millones de ejemplares. La versión española, aparecida en febrero de 2007, fue un tiempo el libro de ficción más vendido en nuestro país.

Boyne, que según parece tiene en proyecto retomar la historia de la Bounty y su motín, hizo en El niño con el pijama de rayas algo incompatible a priori. Hacer un libro infantil pero con derivaciones muy adultas. El ambiente donde se desarrolla su historia admite pocas fiestas para niños desde luego, ya que se trata del Holocausto nazi. Es una trama que da una nueva vuelta de tuerca narrativa a un episodio histórico que ha sido sobreexplotado hasta la saciedad y contarlo desde la perspectiva de un niño. Como en los relatos de Arthur Machen, el crío protagonista no le da importancia a lo que ve desde su inocencia infantil aunque nosotros nos damos cuenta de las terribles implicaciones. Aunque el libro tal vez sea más conocido por su final sorpresa, que no vamos a desvelar en estas líneas por si queda algún despistado que no lo conozca. Boyne ha sufrido las iras de gran parte de la crítica especializada, pero como suele ocurrir eso no ha desanimado a millones de lectores.

Era de cajón que un best seller tan jugoso atrajese a los codiciosos productores de Hollywood, pero la rapidez ha sido anonadante. El verano de 2007 se rodó el film que un año después ha llegado a las pantallas, tal vez esperando que bajasen algo las ventas del libro. La película acaba de presentarse al público europeo en el Festival de San Sebastián y hoy llega a los cines españoles. Es una producción de la Miramax de los separados hermanos Weinstein y la dirige Mark Herman, el responsable de Tocando al viento y Little Voice. Asa Butterfield y Jack Scanlon encarnan a los dos niños protagonistas. Es curioso que en esta historia los críos tengan nombre (Bruno y Schmuel) y sus progenitores no, como si se intentase focalizar en el mundo de la infancia el mensaje del libro y del film y los mayores con sus locuras sean marginados. Como de costumbre en estos casos, fueron seleccionados tras un duro casting. Del resto del reparto destaca el británico David Thewlis. actor habitual de Mike Leigh, como el nazi padre de Bruno. El film se rodó en Budapest, que se está convirtiendo en un plató habitual de las producciones de Hollywood. Curiosamente, el escenario del campo de exterminio de Auschwitz se montó en un célebre orfanato húngaro donde se rodó en su momento Evasión o victoria. El esfuerzo por recrear la época tanto en los uniformes nazis como en los decorados y accesorios ha sido considerable.

La historia nos presenta a Bruno, el hijo de unos diez años de un oficial nazi destinado en Berlín. De repente, a su padre lo ascienden y le dan un nuevo destino lejos de Alemania. Es un sitio extraño, rodeado de alambradas al otro lado de las cuales viven gentes que siempre llevan un pijama de rayas. Cuando pregunta, a Bruno le dicen que no quiera saber demasiado y que no se aleje mucho de la casa. Pero aburrido y sin amigos, el niño deambula y se hace amigo de Schmuel, otro crío que vive al otro lado de la alambrada con su pijama de rayas. Ambos inician una amistad clandestina que tendrá una sorpresiva deriva.

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