03 octubre 2009

¿Cómo habla tu cuerpo?


No hace falta ser psicólogo o experto en comunicación no verbal para comprender el significado de ciertas miradas y gestos. Todos somos capaces de interpretar el lenguaje corporal más evidente, como una mirada de cariño, un puño cerrado en posición amenazante o un gesto ostensible de desprecio. Pero el lenguaje corporal es mucho más complejo, porque todo nuestro cuerpo habla en todo momento.

Lo queramos o no, nuestro cuerpo transmite mensajes permanentemente, y a menudo contradice lo que están diciendo nuestras palabras. Estos mensajes son percibidos por los demás -aunque sea de manera inconsciente- y condicionan su relación de comunicación con nosotros.

Es importante tener claro que no hay verdades absolutas. Que alguien se acaricie la barbilla no siempre significa que está reflexionando, al igual que taparse la boca al hablar no es un síntoma inequívoco de falsedad.

Por otro lado, cada gesto debe leerse en su contexto, porque puede significar cosas muy distintas según cuándo, dónde y cómo se produzca.

Multitud de libros y estudios han tratado de construir un «diccionario» de la comunicación no verbal. Hay que tomar estas indicaciones con reservas, nunca como fórmulas magistrales, pero sin duda pueden servir como orientación. Veamos algunas «entradas» de ese posible diccionario.

La mirada

Cuando nos encontramos con alguien, le miramos unos segundos a los ojos para detectar sus sentimientos e intenciones, y luego bajamos brevemente la mirada para mostrar nuestra intención de cooperar. No hacer esa pausa y mantener fija la mirada podría interpretarse como una actitud desafiante.

Durante una conversación, desviar la mirada justo antes de empezar a hablar indica que lo que vamos a decir es fruto de una reflexión meditada, mientras que mirar a derecha e izquierda cuando nos hablan suele ser una demostración de desinterés.

Mirar directamente a los ojos de quien nos habla demuestra interés y atención, pero mantener una mirada directa durante todo el tiempo es demasiado agresivo. En una entrevista de trabajo, por ejemplo -en la que debemos demostrar todo el interés del mundo-, convendría mirar a los ojos del entrevistador al menos el 80% del tiempo.

La posición del cuerpo

La norma fundamental es la que distingue entre cerrazón y apertura. Los brazos cruzados protegiendo el cuerpo son una posición defensiva bastante obvia, mientras que las posturas abiertas demuestran relajación, hasta el punto -cuando son exageradamente abiertas- de transmitir desinterés y mala educación. El cruce de piernas «americano», por ejemplo, con el tobillo encima de la rodilla, es muy poco recomendable en una entrevista de trabajo.

Los movimientos de la cabeza

Asentir repetidamente mientras escuchamos puede significar que entendemos y estamos de acuerdo o que queremos que nuestro interlocutor acabe lo antes posible para responderle. Una ligera inclinación hacia adelante indica que estamos escuchando, y escuchando con interés si al mismo tiempo nos inclinamos hacia un lado.

Las manos

A menudo no sabemos qué hacer con ellas, pero ellas siempre acaban haciendo algo, como por ejemplo:

- Juguetear con objetos (síntoma de nerviosismo e inseguridad).
- Entrelazar los dedos (un gesto que expresa autoridad y rigor, pero también voluntad de entendimiento y espíritu constructivo).
- Frotarse entre sí (síntoma de impaciencia).
- Girar para mostrar las palmas (transmitiendo sinceridad y franqueza).
- Tocar levemente el brazo de nuestro interlocutor (para pedirle que confíe en nosotros y crea lo que le estamos diciendo).

Tocar a un desconocido, en cualquier caso, siempre es arriesgado, porque todas las personas tenemos un espacio personal de entre 45 y 60 centímetros que normalmente sólo dejamos que invadan aquéllos a quienes tenemos un afecto especial.

Otros gestos o posturas y su significado:

-Pellizcarse cualquier parte de la cara (cejas, nariz, el borde de una oreja, un labio): inseguridad

-Mirar el reloj: impaciencia

-Jugueteo con un bolígrafo, anillo o cualquier otro elemento: distracción

-Mirar de frente: interés, concentración, confianza en uno mismo

-Postura relajada: nada que ocultar, comodidad

-Movimiento basculante del cuerpo: tensión, dudas

-Sonrisa amplia y sincera: imagen muy positiva

-Frotarse las manos: impaciencia

-Brazos cruzados: actitud a la defensiva

-Postura "demasiado cómoda": arrogancia

-Comerse las uñas -o acercárselas a la boca- : inseguridad

-Bajar la mirada: no creer al interlocutor

-Piernas cruzadas con un pie en balanceo: aburrimiento, desidia

-Pies torcidos: punteras juntas, talones separados: nervios, tensión

-Palma de la mano abierta y hacia arriba: sinceridad, buenas intenciones

-Rascarse un ojo, la nariz o un pómulo: dudas

¿De dónde sacamos esta información? De aquí y de aquí

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