04 septiembre 2009

Iniciación a la filatelia


Aunque en estos tiempos de internet ya casi no nos enviamos cartas y apenas sabemos lo que es un sello, no por eso éstos dejan de ser un pasatiempo interesante, ni de tener valor.

Fue hacia 1.850 cuando empezó a surgir la afición por reunir sellos. Nació así la que está considerada como la primera forma de coleccionismo más destacada. Son muchos los hombres que han coleccionado estos pequeños trozos de papel. ¡Algunas colecciones son de valor incalculable!

Los aficionados pueden dedicar a su colección todo el tiempo que ellos quieran. Aunque los más pequeños no pueden hacerse con sellos de gran valor, seguro que el disfrute es el mismo. Se puede conseguir sellos de varias maneras: a través de un regalo o de las cartas que se reciben por correo...

Los paquetes de sellos se venden en muchos lugares. Suelen incluir unos cuantos ejemplares, ¡y a precio bastante económico!. También se pueden comprar sellos usados al peso. Las oficinas de correos, las exposiciones filatélicas o las subastas son otras fuentes de adquisición de estos elementos.

Una vez conseguidos varios, hay que ponerse manos a la obra. ¡Ante todo organización! Lo primero, el álbum. Los hay de varios formatos y clasificaciones. Al gusto del consumidor. Lo importantes es ordenar los sellos de la mejor forma posible.

Pero antes de colocarlos, exigen un trabajo anterior. Para ello, se necesita un equipo básico que reúna unas pinzas (permiten manejar los sellos sin estropearlos), la lupa (para examinar la estampa al más mínimo detalle) y el odontómetro (que mide el dentado de los bordes de los sellos).

¿Cómo se preparan los sellos?

- Se recorta el papel de alrededor.
- Se despega el papel, dejando flotar los sellos, boca arriba, en una cubeta con agua caliente.
- Se ponen los sellos a secar.
- Una vez secos, se prensan entre dos hojas de papel secante, con algún libro pesado encima.

Después de prepararlos, llega el momento de montarlos en el álbum. Esto se hace con las charnelas. Son unas tiras de papel engomado transparente. O con monturas protectoras, que permiten mantener intacto el engomado del dorso del sello.

Y una vez hecho esto, se ordenan de forma armoniosa. ¡Y dejando espacio para las anotaciones! Lo importante es hacerlo de forma limpia y organizada. Así quedará una bonita colección que mantendrá a los niños entretenidos.

Para ampliar información:
Iniciación a la filatelia, de R. Salas Mercadal. Ed. Altea. Madrid, 1.977
Sellos, de Michael Briggs. Ed. Debate. Madrid, 1.992

Fuente: www.imaginarium.es
Imagen: serchavi3000

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