11 agosto 2009

¿Qué tienen de malo los bollos?


El número de niños obesos se dispara en los países desarrollados mientras aumenta la desnutrición en los países subdesarrollados...

¿Qué hace que un niño se vuelva obeso?

Algunos consideran que la causa de la obesidad está en la mala alimentación y en el sedentarismo. Comer bollos, "fast food" o comida rápida, alimentos ricos en azúcares y grasas y fritos y no hacer ejercicio físico inducen obesidad además de otros males. Pero ¿qué contienen estos alimentos?

En Me gusta cuidarme encontré un listado de ingredientes dañinos para el organismo:

Grasas Transgénicas

Se encuentra en la mayoría de la bollería industrial como madalenas, galletas saladas, palomitas de maíz de microondas y patatas fritas del burger, incluso algunos tipos de margarina la contiene.

Pues resulta que estas grasas son el doble de perjudiciales para la salud que las grasas saturadas, porque potencian la creación del colesterol “malo” al mismo tiempo que reduce el “bueno”. Por si fuera poco, aumentan la lipoproteína y los triglicéridos que tapan las arterias.

Al leer los contenidos de los alimentos, podrás reconocer estas grasas cuando veas los términos parcialmente hidrogenada, hidrogenada o fraccionada.

Harinas Refinadas

Según algunos expertos, elegir granos refinados como pan blanco, bollos, cereales dulces bajos en fibras, arroz blanco o pasta blanca en lugar de cereales integrales podría aumentar el riesgo de problemas cardíacos en un 30%, además de aumentar la resistencia a la insulina, diabetes, tensión arterial alta y grasa localizada en la zona abdominal.

Se recomienda optar por pan de color oscuro (cuidado de que no sea de harina blanca teñida con melasa), cereales enteros, avena, arroz integral, salvado y otros granos como bulgur o kamut.

Sal

Tres cuartos de la sal que consumimos no viene del salero, sino de los alimentos procesados que consumimos, como en vegetales enlatados, sopas, condimentos como la salsa Worcestershire, o de soja, hamburguesas de burgers y sus patatas, y carnes curadas como el beicon, el jamón de york, o el pavo en lonchas.

El sodio es necesario para la vida, regula la presión sanguínea, mantiene el equilibrio de líquidos en el cuerpo, transmite impulsos de los nervios y muchas cosas más. Pero cuando consumimos más sodio del que necesitamos el cuerpo guarda más líquidos para diluir la sal sobrante, lo que aumenta el volumen de la sangre obligando al corazón a trabajar más. Al mismo tiempo constriñe las venas y las arterias, aumentando la tensión.

La cantidad máxima que deberíamos consumir al día son 1.500 mg. de sodio, que es el equivalente a 3/4 de cucharadita de sal.

Sirope de maíz alto en fructosa

Comparado con otros endulzantes, éste es más barato de fabricar, es más dulce, y se mezcla mejor con otros ingredientes. Se calcula que consumimos unos 30 kg de esta sustancia al año en bebidas, dulces y alimentos congelados. El sirope de maíz alto en fructosa le da un color marrón muy invitante al pan blanco, al integral, y a los bollos para hamburguesa por ejemplo, además de en la cerveza, el bacon, la salsa para espaguetis, refrescos e incluso ketchup.

Nuevos estudios han descubierto que el sirope de maíz alto en fructosa puede desequilibrar el metabolismo, aumentando el riesgo de diabetes y problemas cardíacos. Además, su estructura química provoca comer en exceso. También fuerza al hígado a enviar más triglicéridos al torrente sanguíneo. Una joyita, vamos. Lo encontrarás tipificado como sirope de maíz, o sólidos de sirope de maíz, y también como sirope de maíz alto en glucosa.

Ilustración: ponchosquealº

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