02 febrero 2009

Los últimos orangutanes


Menos de 60.000 ejemplares viven hoy en su medio natural. Proteger su hogar; las selvas tropicales de Borneo y Sumatra, de la deforestación es su única salvación
Los últimos orangutanes
30 Enero 09 - Madrid - Belén Tobalina

La comunidad científica internacional estima que sólo quedan unos 60.000 orangutanes en su medio natural. Y, a pesar de que se trata únicamente de una estimación, pues los datos según las fuentes varían (en el Congreso de 2004 de Yakarta se hablaba de 62.000 ejemplares, 55.000 en Borneo y 7.000 en Sumatra, y según datos de WWF Internacional, dos años después, en 2006, quedaban aún menos, 7.500 en Sumatra y 38.000 en Borneo), lo cierto es que esta cifra es considerablemente alarmante si se compara con los 230.000 ejemplares que se calcula que existían hace 100 años.
El único simio antropoide superior de Asia no sólo tiene que lidiar contra los cazadores furtivos, sino que desde hace ya algún tiempo, sobre todo en los últimos diez años, ve cómo su hábitat se altera más y más fruto de la explotación del cultivo del aceite de palma y las talas insostenibles de madera. Y es que la destrucción del hogar de los orangutanes no cesa. Imagínese por un momento que su casa perdiera cada día medio metro cuadrado (sucede en ocasiones para ampliar las carreteras, por ejemplo), pues ésa es la realidad que viven los últimos orangutanes de Borneo y Sumatra. Proteger su hogar, las selvas tropicales de Borneo y Sumatra, de la desforestación, de los incendios y del «boom» de cultivar aceite de palma precisamente en las zonas que antes eran arboladas es su única salvación.
Pero los datos hablan por sí solos: «Cada año se queman en Indonesia 122.000 hectáreas. Entre 2000 y 2005 (a una media de 1,8 millones de hectáreas al año) perdió una superficie de bosque primario equivalente a la de Castilla y León», denuncia Félix Romero, responsable del Programa de Bosques de WWF/España. Romero recuerda que «Indonesia (donde se cultivaban seis de los once millones de hectáreas de palma aceitera que había en 2006 a nivel internacional) y Malasia dominan el mercado mundial de producción de aceite de palma con el 90 por ciento de las exportaciones».

CONTRARELOJ

De hecho, la división del territorio desencadena un problema aún mayor, como es la fragmentación de la especie (y futuros casos de endogamia), pues «pone en peligro la viabilidad futura de la misma», explica Romero; que recuerda que «en Sumatra hay 13 colonias separadas al norte de la isla, de las que sólo tres tienen poblaciones mayores de 1.000 individuos y sólo siete con un número mayor de 250 o más ejemplares. En estos momentos, el hábitat de seis de estas poblaciones sigue siendo deforestado a una tasa superior al diez por ciento al año». La fragmentación también se sufre en Borneo.
Todo ello pone de relieve la desesperada situación de estos animales, y es que el tiempo apremia. A estos problemas se suma que los orangutanes hembras sólo dan a luz tres veces de media durante toda su vida, por lo que si su población sigue menguando su extinción puede ser inminente. De ahí la alarma.
Con el fin de denunciar la situación real que padece el orangután, Willie Smits, considerado el mayor experto de orangutanes, Gerd Shcuster y Jay Ullal han publicado «Los pensadores de la jungla». Las fotografías de esta obra editada por Ullmann hacen de él un libro de lujo. Prueba de ello son muchas de las imágenes que contiene, en donde se puede ver al orangután realizando actividades que hasta entonces la comunidad científica desconocía, como verlos pescando con una lanza, «nadando» o mejor dicho logrando mantener la cabeza fuera del agua, por ejemplo. De hecho, según los autores del libro, los orangutanes, además de tener sentido de la estética, han desarrollado un conocimiento en farmacología, pues se ayudan de las hierbas y de las plantas de las selvas tropicales para curarse dolencias leves. Por cierto, que a estos ejemplares, de gestos tan parecidos a los humanos (y que comparten con nosotros el 97 por ciento de los genes), se les conoce en sus lugares de origen como «mawas», «maia» o «kahiyo». De hecho, el término «orangután» que decimos en Occidente se utiliza en Indonesia para designar a los criminales violentos y, con una pequeña variación, sirve también para llamar allí a los morosos. Así que si les hemos «cambiado» tanto el nombre, al menos podríamos hacer algo por ellos. ¿Cómo? La primera posibilidad es demandar aceite de palma con certificado sostenible (según los principios de la Rountable for Sustainable Palm Oil).
El primer envió llegó ya a Holanda en noviembre de 2008. Lo siguiente, consumir madera con sello FSC. Pues desde WWF, estiman que el 73 por ciento de la madera talada en Indonesia procede de talas ilegales. «Esta materia prima se transforma en muebles de interior y exterior y suelos. Principalmente se exporta a Europa, Estados Unidos y Japón», explica Romero. Y estos pasos pueden lograrse, prueba de ello es el acuerdo que impulsó WWF entre los gobiernos Brunei, Indonesia y Malasia con el fin de garantizar una ordenación del territorio en Borneo. Ahora, falta Sumatra. Fuente: La Razón

Los últimos orangutanesSocialTwist Tell-a-Friend

2 Deja un comentario:

Blanca dijo...

Para disfrutar de orangutanes de sumatra de cerca, recomiendo el zoo de Santillana del Mar: http://www.zoosantillanadelmar.com/conocenos/victoria.aspx

lk dijo...

Gracias blanca por el dato. Ojalá pueda volver pronto a santillana. Estuve hace muchos años y me encanta.