15 diciembre 2008

La vida en Palestina en tiempos de Jesús (1)

El Imperio Romano, fundado siete siglos antes del nacimiento de Cristo, como se ve en el mapa, ostentaba el poder político en una basta región que incluía Palestina.
Aunque Roma dominaba -como provincia- el territorio de Palestina, el Imperio no solía interferir demasiado en la vida local. Los romanos, eso sí, se reservaban la capacidad en exclusiva para aplicar la pena de muerte. Lo más importante para ellos era mantener la paz (la llamada "Pax Romana", instaurada por Augusto) para poder seguir recaudando impuestos: dinero que llegara a Roma de forma sencilla y a través de dos fórmulas, como impuestos directos sobre la riqueza, y sobre las aduanas y el comercio. A cambio del pago de los impuestos, la población recibía, de un lado, seguridad y, de otro, servicios públicos (calzadas, acueductos) que de otra manera, no hubieran tenido. Generalmente, estos impuestos, no eran cobrados por los romanos de forma directa sino que creaban sociedades o empresas comerciales pertenecientes a personas naturales de la provincia explotada que por licitación se encargaban de hacerlo. Todo el dinero ingresado por impuestos iba camino de Roma, por lo que para obtener ganancia, estas empresas sobrecargaban de tasas a los contribuyentes.
El griego, como idioma, era el más extendido. El latín, idioma oficial del Imperio Romano convivía además con el arameo que era la lengua común en Palestina. Algunos hebreos hablaban arameo y otros el griego. El hebreo se reservaba para el culto religioso.
La sinagoga era el lugar donde se reunían para leer y estudiar las Escrituras y la que se encargaba de inspeccionar la Ley de Dios. El Templo era por excelencia el centro del culto hasta su destrucción, a manos de los romanos en el siglo I d.C.
Por su parte el Sanedrín era un consejo de sabios (Consejo de Ancianos, sumos sacerdotes y escribas), que constituía la máxima autoridad política, religiosa y judicial de los judíos, constituida por 71 miembros. Estaba formado por dos grupos ideológicos o facciones importantes, los fariseos y los saduceos. El Sanedrín se reunía cada día en el Templo. Las deliberaciones eran probablemente públicas.
El Templo había sido construido por Herodes el Grande en el 18 a.C. Muchos peregrinos subían al Templo antes del alba, provenientes de toda la provincia.
Antes de la época de Herodes el Grande, la mayor parte de la población de Palestina, evitaba vivir en las ciudades. Con sus baños, gimnasios, y anfiteatros, se las consideraba paganas. Pero durante el reinado de Herodes la población en Jerusalem se duplicó. El Templo fue ampliado hasta ocupar una sexta parte del territorio de la ciudad. Herodes recibió muchos terrenos de Augusto, emperador romano, y con ello, las ciudades de Cesárea y Sebastes. Herodes se ocupó de dotar a estas ciudades de un buen sistema de transporte de agua. Se edificaron hermosas casas para las gentes adineradas así como magníficas y extensas necrópolis.
El alistamiento al ejército romano se hacía normalmente entre los 18 y los 23 años. Uno de los requisitos más importantes era la altura: los reclutas debían medir seis pies romanos, es decir, 1,80 m, altura muy superior a la media de los ciudadanos. Una vez seleccionado el soldado debía realizar un entrenamiento de 4 meses, pero antes se lo tatuaba y recibía un sello con su nombre que debía llevar colgado del cuello mientras duraba el servicio que podía durar 25 años... Los soldados tenían prohibido casarse pero sacaban grandes beneficios económicos. Incluso los reclutas pobres podían llegar a acumular grandes riquezas si se distinguían en su servicio al emperador.
Una legión romana formada por unos 3500-6000 hombres estaba apostada cerca de Jerusalem, pero Herodes contaba con su propio ejército formado en su mayoría por soldados extranjeros, galos, tracios, germanos, idumeos, (como el propio Herodes), pero también judíos. El ejército de Herodes, organizado como el romano, contaba con el triple de fuerzas que una guranición romana común.
La crucifixión era el modo corriente en que se aplicaba la pena capital. Más tarde sería reemplazada por el ahorcamiento, como modo más suave de castigo.
La persona crucificada podía vivir durante bastante tiempo al punto de que de tanto en tanto se le administraban medicamentos para paliar el dolor, como la mirra narcótica. La muerte sobrevenía por lo general por asfixia. El peso del cuerpo colgado impedía a los músculos que controlan las respiración cumplir con su función. Como acto de gracia, también era corriente romperle las piernas al crucificado de manera que los pies pudiesen descansar sobre una base de madera. La respiración así se hacía más difícil y se precipitaba el momento de la muerte.
En cualquier caso, las crucificciones debían ser vistas por todo el pueblo por lo que se solían hacer a las puertas de la ciudad y a los lados de los caminos principales.
Según Flavio Josefo, un historiador judío, había unos 250 pueblos dispersos por la Galilea. Antes de la Pax Romana, se solían edificar los pueblos en zonas resguardadas; se evitaban las llanuras y se buscaba la cercanía de alguna fuente de agua. Los pueblos tenían una población de unos cuantos centenares de personas. Pero también había villas, más grandes, y amuralladas, y que tenían una población algo superior.
Los mercados se instalaban en las afueras de los pueblos, y un poco más lejos se asentaban los curtidores y los alfareros. Los caminos no estaban asfaltados y tenían un ancho semejante al que ocupaba un camello con su carga. Las casas tenían patios cerrados con muros, y la entrada en la parte trasera. Las ventanas se situaban en lo más alto de las paredes y eran pequeñas, lo suficiente para dejar pasar un poco de luz y de aire. Solían ser oscuras por dentro y desde ellas no se veía a los que llegaban por los caminos. Los vendedores de cuchillos, o de cuerdas y los carniceros quizás fueran los únicos que tenían la entrada de sus casas hacia la calle.
Debido al clima suave en esa región de Palestina, la mayor parte de las actividades se realizaban bien en los patios, bien en las azoteas de las casas.


Fuentes
http://www.mercaba.org/ARTICULOS/P/Palestian2.jpg
http://www.actuallynotes.com/Actually%20Notes%20La%20Vida%20en%20Tiempos%20de%20Jesus.htm
La vida diaria en tiempos de Jesús, Miriam F. Vamosh, Editorial Claret, 2000

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