20 octubre 2008

Del origen de los humanos...

Existe en la actualidad un debate acerca del origen del hombre, sobre la hominización y la humanización. ¿Qué datos poseemos sobre los procesos biológicos que llevan desde los primates a los homínidos y al Homo sapiens, lo que se suele llamar el proceso de HOMINIZACIÓN?
¿Y cómo hemos llegado a ser humanos? ¿Cuáles son los procesos CULTURALES que dan lugar a lo que se llama HUMANIZACIÓN? La pregunta de fondo es: ¿cómo nos hicimos humanos?

El día 30 de junio de 1860 tuvo lugar en Oxford, en la sede de la Academia para el Progreso de las Ciencias, un debate que ha pasado a la historia. Los detalles entran en el campo de la leyenda. No sabemos exactamente lo que ocurrió. Pero sí hay unos elementos que pueden considerarse históricos. Allí fueron convocados los partidarios de las ideas de Charles Darwin sobre la evolución de las especies biológicas y los partidarios de las ideas tradicionales sobre la creación bíblica. Dicen que hubo desmayos de dignas señoras victorianas e insultos entre los dignos caballeros. Según la leyenda, parece ser que alguien dijo: “si descendemos del mono, por lo menos que no se entere el pueblo”.
El día 24 de noviembre de 1859 salió de la imprenta uno de los libros más polémicos de la historia del pensamiento científico: El Origen de las Especies por la Selección Natural. Su autor, Charles Robert Darwin que entre 1831 y 1836 tuvo la fortuna de realizar un viaje alrededor del mundo a bordo de un viejo y estrecho navío movido por las velas de armada británica: el Beagle [como ya hemos hablado en algún lugar en este blog].
Cuando Darwin zarpó del puerto de Davenport, en los últimos días de 1831, tenía 21 años. Había estado estudiando teología en el Christ College y había sido convencido por su profesor de Botánica, Henslow, para que presentase su candidatura para figurar como naturalista en la expedición. Darwin en esa época era un anglicano devoto, que creía en la verdad de las Sagradas Escrituras, y creía en el Dios creador del libro del Génesis, en los días bíblicos de la creación. Pero las experiencias que durante la larga travesía le depararon, fueron poco a poco minando esas creencias. Darwin quedó fascinado por la inmensa diversidad de las especies que vivían en las selvas tropicales, así como las sustanciales diferencias con los seres vivos de Inglaterra. El contacto con los habitantes de la Tierra de Fuego, los fueguinos, le hizo dudar de la unidad de la humanidad y aventuró que eran semejantes a los monos más que a los humanos civilizados. Más adelante, en las Islas Galápagos, pudo experimentar de cerca la variedad de las faunas y floras que habían poblado esas islas volcánicas a mil kilómetros de la costa de Ecuador. ¿Cómo habían llegado hasta allí? ¿Por qué eran tan diferentes a las del continente americano? ¿Por qué en cada isla la vida tenía sus peculiaridades?
Los fósiles que fue recogiendo le convencieron del hecho de la extinción en épocas remotas de una gran cantidad de seres vivos que ya no existían y que parecían haber sido sustituidos por otros...

Hoy la comunidad científica trabaja desde el supuesto de que
1) ponemos nuestros pies sobre un universo que ha ido evolucionando a lo largo de miles de millones de años
2) que la vida aparece hace unos 3.500 millones de años, y
3) los primeros homínidos, precursores del Homo sapiens, hunden sus raíces en África hace más de 5 millones de años.

En algunos países, sobre todo anglosajones, la oposición a estas ideas es grande. Siglo y medio después de Darwin, hay todavía muchas preguntas abiertas y se mantiene el debate entre el modo de interpretar la creación y la evolución. ¿Es posible aceptar que los humanos hemos aparecido en este planeta a lo largo de un prolongado y azaroso proceso de evolución biológica, y aceptar como cristianos que somos criaturas de Dios a su imagen y semejanza?
Si se quiere conocer algo sobre los orígenes de la humanidad hay que empezar por los datos que nos suministra el registro geológico. Es necesario estudiar los restos fósiles conservados en los estratos pertenecientes a los humanos primitivos. La interpretación de estos restos y su comparación con los huesos y dientes de los humanos actuales y su comparación con los de los primates, ha dado lugar desde hace unos 150 años a una ciencia emergente: la paleoantropología que permite establecer hipótesis sobre las relaciones evolutivas entre los primates y los homínidos. Al conocimiento de los aspectos biológicos de la evolución humana se le suele llamar HOMINIZACIÓN. Pero el conocimiento de los orígenes humanos no termina con los aspectos biológicos. Existe otra dimensión, y que se refiere a los aspectos de comportamientos, cultura, ética e incluso religión, que no se reducen tan fácilmente a la biología y que constituye lo que podemos llamar HUMANIZACIÓN, el conjunto de procesos que nos ha hecho humanos. Para algunos autores, lo que podríamos llamar ampliamente como “cultura” se puede reducir a la biología. Pero ¿pueden los procesos biológicos explicar por sí solos la aparición de esos comportamientos culturales?

De acuerdo con las conclusiones de la zoología, los humanos pertenecen a un grupo zoológico (el de los Primates); y dentro de ellos, a unos Primates característicos que son los Homínidos.
Las semejanzas morfológicas, genéticas y paleontológicas llevan a afirmar que todos los Primates pertenecen a un mismo grupo con antecesores comunes.
Los primeros Primates (según los datos fósiles) aparecieron hace 65 millones de años (tras la extinción de los Dinosaurios), al inicio de la era Terciaria, consecuencia de la gran radiación de los Mamíferos.
El grupo zoológico de los Hominoideos (o Antropomorfos), dentro del que se encuadran los Homínidos, tienen un origen africano y los primeros debieron vivir hace 25 millones de años.
Los primeros Homínidos (según los datos paleontológicos) se remontan a unos 5 millones de años y vivieron en África.
Los primeros del género Homo (dentro de los Homínidos) parece ser que surgieron en África hace unos 2,3 millones de años.
Según los datos fósiles, se distinguen varias especies dentro del género Homo. De ellas las más importantes son Homo habilis (sólo africano, de hace 2 Ma), Homo erectus (de África y Asia, y tal vez Europa, de hace entre 2 Ma y 200.000 años); H. heidelbergensis (desde 800-400.000 años), H.sapiens neanderthalensis (de Europa, entre 400 y 30.000 años), H. sapiens sapiens (desde hace unos 40..000 años hasta hoy, es el único Homo existente).
Se suele hablar de “Humanidad moderna” la que se extiende desde Etiopía hace unos 500.000-300.000 años con Homo sapiens arcaicos.
No está muy claro el origen de H. sapiens sapiens. Hay poca documentación fósil. Se conocen restos fósiles de H. sapiens arcaicos de 120.000-90.000 años de las cuevas Border en Sudáfrica y en Israel.
Parece ser que hubo diferentes migraciones de Homo desde África y Asia a través de los tiempos. La última migración pudo ocurrir hace unos 10.000 años (la revolución neolítica).
Hace unos 50.000 años los humanos llegan a Australia. Hace 45.000-35.000 se extienden por Europa y Asia. Hace 40.000 años los humanos están en Cataluña y Cantabria. Hace 30.000 años, conquista de Rusia y Siberia. Desde allí, hace unos 27-30.000 años llegan a América (desde Siberia).
En Europa (y tal vez Oriente Medio, entre 400 mil y 30 mil años) vivieron los H.sapiens neanderthalensis que ueden ser subespecies más robustas. Los últimos desaparecen hace 30.000 años. Los más modernos proceden del sur de España.
El llamado Hombre de Cro-Magnon es un sapiens europeo de hace unos 25.000 años que tiene interés sólo para los aspectos de prehistoria. Podrían haber llegado de Asia Central.
Un problema aún no resuelto es el del origen de la llamado Humanidad moderna. Hay dos hipótesis: la de la Eva africana y la del origen multirregional.
Los datos genéticos muestran que no existen razas biológicas humanas, sino polimorfismo accidental leve. Por ello, el racismo, como presunta ciencia, no tiene fundamento alguno.
Lo novedoso: En los últimos 25 años, hay nuevos problemas sobre los orígenes humanos:
1) Se han renovado y multiplicado los descubrimientos de fósiles humanos, no solo en África, sino también en Indonesia y en China.
2) Lo mismo sucede en España, en la localidad de Atapuerca, donde las sorpresas son nuevas cada año y donde se sigue indagando el rastro de los “primeros europeos” de 800.000 años.
3) Se siguen investigando las raíces lejanas de la humanidad. En estos últimos años han surgido fósiles que hoy algunos opinan que puede tratarse de un gorila. La aparición en la Isla de Flores, en la lejana Indonesia, de restos de humanos “enanos”. ¿Hubo un humano de tamaño pequeño hace 14.000 coincidiendo en el tiempo con los humanos de tamaño grande?
4) Y el última hallazgo: en septiembre de 2006 se anunciaba que en Dikika (Etiopía) había aparecido un esqueleto de 3.3 millones de años. Pertenece a una niña (a la que han puesto de nombre Selam (que significa Paz) del que consta que podía andar sobre sus dos piernas. Su cerebro parece tener entre 275 y 320 cc y pertenece a los Australopithecus afarensis, como la mítica Lucy.
5) Hoy se ha avanzado mucho en el conocimiento de las sucesivas migraciones de la humanidad por el mundo, la posición de los Neandertales y su relación con los sapiens.
6) Un sexto tema de actualidad es el de la evolución de la llamada Humanidad moderna (desde hace 200.000 años) y sus relaciones con la llamada “Eva africana”, estudiando las variaciones del ADN mitocondrial, que solo heredamos vía materna. Aquí hay una polémica entre paleontólogos y bioquímicos que está aún lejos de estar solucionada. En la prensa del mes de enero de 2007 han aparecido informaciones sobre la posibilidad de hibridación entre australopithecus y sapiens. ¿Somos un linaje puro o somos mestizos? Por otra parte, en Heraldo de Aragón (30 de enero 2007) aparece un reportaje sobre el proyecto GENO-GRAPHIC, la construcción del mapa genético de la humanidad a partir del genoma de todos nosotros.

Pero, ¿qué sabemos del origen de la humanidad, de lo que consideramos como lo “humano”? Aquí encontramos una primera dificultad: si partimos del hecho de que lo propio de la condición humana es el comportamiento y producción de “lo cultural”, ¿qué es lo que entendemos por “cultura”?
Y una vez respondida esta pregunta, ¿cómo los Homínidos llegaron a ser culturales?
Y hay una tercera: ¿dónde se pone el límite entre los humanos y los no humanos? ¿Podemos tener un acuerdo sobre cuándo aparece la humanidad en este planeta?

En 1952, los antropólogos Kluckhohn y Kroeber recopilaron nada menos que 164 definiciones distintas de “cultura”. Los filósofos, los historiadores, los antropólogos y los etnólogos contemporáneos amplían el concepto de “cultura” incluyendo también las actividades intelectuales y morales –las ciencias del espíritu o de la cultura– muy próxima al concepto de “civilización”. En este sentido, la “cultura” es una actividad propiamente humana que se contrapone en su dinámica a las actividades incluidas en las ciencias de la naturaleza.
La UNESCO la define así: "La cultura en su sentido más amplio, puede considerarse hoy como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Engloba no sólo las artes y las letras, sino también los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano y los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias. La cultura da al hombre la capacidad de reflexión sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. Por ella es como discernimos los valores y realizamos nuestras opciones. Por ella es como el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, busca incansablemente nuevos significados y crea obras que lo trascienden".
Esto nos lleva a la cuestión fundamental de las relaciones entre la naturaleza y la cultura, entre lo innato (determinado genéticamente) y lo adquirido (lo que se transmite por aprendizaje).
¿Hasta dónde llega lo que pertenece a la "naturaleza" (lo que no es controlado por el ser humano y que es producto de la evolución) y lo que es propio de lo "cultural" (transmitido dentro del grupo social)? ¿Hay una diferencia solo cuantitativa entre lo biológico (lo determinado por los genes y el ambiente) y lo cultural (fruto de la socialización)? ¿puede explicarse la aparición de lo humano acudiendo exclusivamente a la biología? Dicho de otro modo: los productos que consideramos exclusivamente humanos: la autoconciencia, la reflexión, la capacidad de prever las consecuencias de nuestras acciones, la ética y la religión, el mundo de los valores, ¿se explican suficientemente atendiendo a los procesos naturales de la selección natural? ¿Existe, realmente, un sustrato común a todos los humanos? ¿Nos diferenciamos sustantivamente de los animales? ¿Cómo explicar las relaciones entre la biología y la cultura; entre lo innato y natural; y lo adquirido y cultural?

Las posturas tipo son dos: las reduccionistas y las no-reduccionistas:
1. Posturas reduccionistas
Se incluyen aquí todas las posturas que afirman que hay una total continuidad entre lo animal y lo humano, entre lo biológico y lo cultural. Es más: lo cultural está determinado por lo biológico.
2. Posturas no-reduccionistas: tienen en cuenta la singularidad humana. Pretenden explicar que los humanos poseen unas capacidades que no se deben exclusivamente a un proceso biológico. Por ello, lo humano no se “reduce”, no se explica acudiendo solo a la biología, a los procesos biológicos, a la selección natural, a la supervivencia de los más aptos.
Frente al reduccionismo biologista postulan que hay una discontinuidad entre lo animal y lo humano, entre lo natural y lo adquirido, entre la biología y la cultura. Pero existen muchas explicaciones diferentes y grados muy distintos de discontinuidad. Coinciden en que existe una singularidad humana que lo diferencia no solo cuantitativa sino cualitativamente de los animales.
Pero ¿hay alternativa?
La postura EMERGENTISTA postula una discontinuidad pero no una ruptura. Hay una inflexión cualitativa. Existe la emergencia de una realidad nueva no contenida ni prevista en el estadio anterior.
Las posturas emergentistas en filosofía de la naturaleza se han desarrollado en estos últimos 50 años con el florecimiento de la Teoría General de Sistemas de Ludwig von Bertalanffy, las Teorías del Caos y las Teorías de Catástrofes.
Para el emergentismo, la realidad no es una máquina (el viejo paradigma mecanicista) sino una realidad compleja, un sistema. Los sistemas son realidades complejas en los que la interacción entre los elementos que lo constituyen son más importantes que las propiedades individuales de los mismos elementos. Lo más típico es un ecosistema, como un bosque, en el que el conjunto presenta propiedades no contenidas en cada árbol por separado. Los sistemas poseen dos cualidades fundamentales: la homeostasis o tendencia conservadora a autorregularse; y la emergencia de propiedades no contenidas en los elementos aislados pero sí en las interacciones
En la evolución humana (que se explica de modo "natural") tiene lugar la emergencia de una novedad que supera (cualitativamente) lo puramente instintivo, genético y biológico: son los comportamientos culturales. La naturaleza humana ya no es meramente naturaleza biológica. Es MÁS que biología.

Fuente: La evolución humana. Más allá de la paleontología.
Por Leandro Siqueiros, lsequeiros@probesi.org

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