04 agosto 2008

La India, un sistema de castas

Cuanto más grande es le tubante, más elevada es la casta a la que se pertenece. El color del turbante también es un indicador de la casta a la que pertenece el sujeto

En la India la sociedad está organizada según un sistema de castas, un modelo social basado en clases jerarquizadas y reproductivamente cerradas. El sistema de castas fue establecido hace entre 3000 y 8000 años cuando emigrantes indoeuropeos penetraron en el subcontinente indio por el noroeste, dominando militarmente al sustrato nativo de la India. Estos recién llegados se reservaron para sí mismos las castas superiores.

Legalmente abolido en la actualidad, pero mantenido en la práctica, está formado por clases sociales endógamas, es decir, que se casan entre sí, dentro de la casta.

Existen cuatro clases principales o varnas (la superior o Brahman, correspondiente a los sacerdotes, la Kshatriya, correspondiente a los guerreros, la Vysya, a mercaderes, y la inferior o Sudra que corresponde a los trabajadores y campesinos) que se subdividen en varios centenares de subclases, frecuentemente asociadas a oficios; los individuos de una casta tienen prohibido casarse con individuos de otras castas, de manera que éstas forman entidades reproductivamente estancas. Ocurre ocasionalmente que un hombre de casta superior se casa con una mujer de casta inferior y éste es el único modo de elevarse en la jerarquía de castas.

El sistema de castas es inherente a la religión hindú y ha supuesto tradicionalmente el patrón del sistema social, económico, político y religioso del subcontinente indio. El hinduismo se basa en ideas tales como el concepto de pureza-impureza, dharma (deber), karma (acción), moksha, (liberación de la reencarnación) samsara (existencia mundana), etc.

El término casta, del latín castus (puro), fue adoptado por los misioneros portugueses en el siglo XVI. En sánscrito se emplean dos vocablos, varna y jati. Varna alude a color y comprende cuatro órdenes jerárquicos, según describe la mitología hindú, siguiendo criterios de pureza: en la cúspide se sitúan los bramanes, que tienen atribuida la interpretación y enseñanza de los textos sagrados, además de las funciones sacerdotales. Los shatriyas son considerados tradicionalmente como guerreros y ostentan el poder temporal. Los vaisyas son el pueblo llano y, por último los sudras los siervos. Los bramanes, el orden más puro, han mantenido históricamente su superioridad en el escalafón y dominio sobre los demás. Pero existe además una enorme masa de personas excluidas de este sistema, los parias o intocables, de acuerdo con el criterio de pureza; son los más contaminados y constituyen el estrato más bajo de la sociedad. Su deber es realizar los trabajos más denostados. En la India contemporánea este extenso grupo (30% de la población hindú) recibe el nombre de dalit -oprimido en hindi.

Dentro de estos cuatro órdenes hay miles de subgrupos. El jati (que hace referencia al nacimiento) es con lo que comúnmente se identifica cada individuo, su grupo funcional y de referencia, su familia extensa.

Cada jati es un pequeño microcosmos, un grupo en el que, por nacimiento, sus miembros cuentan con unos caracteres comunes, con sus propias reglas hereditarias de conducta, ritos de purificación, deidades, tabúes, especialización profesional y dietética. Constituye también un marco de ayuda mutua y de relaciones (familiares, personales, sociales, endogámicas, etc.) en las que hay establecido un orden jerárquico interno, salvo para las relaciones de amistad. Está regido por un consejo que cumple la función política de autogobierno. Su estatus externo, acorde con el grado de pureza que representa, está fuertemente ligado a otros poderes políticos, económicos y sociales.

Si un sujeto se desvía de su swadharma y jati dharma atenta contra la armonía del universo entero. Así afirma el Libro de las leyes de Manu: "vale más cumplir las propias funciones de una manera defectuosa que desempeñar perfectamente las de otro; pues el que vive cumpliendo los deberes de otra casta pierde en el acto la suya."

Los jatis además, están enraizados en un territorio geográfico y cultural concreto, y en este sentido los diferentes jatis de un mismo territorio comparten unas mismas realidades políticas, económicas, lingüísticas, etc. Así, por ejemplo, un bramán que viva en una zona rural del Himalaya tendrá más en común en su vida diaria con un campesino de su aldea que con otro bramán que resida a cientos o miles de kilómetros de su aldea. No es posible que alguien no pertenezca a un jati.

El fenómeno social de las castas tiene un fundamento religioso: éstas son la manifestación en el microcosmos social del orden general del universo. La pertenencia a un jati no es casual, viene fijada por nacimiento según la ley del karma, por la que todos los seres vivos ocupan el lugar que les corresponde acorde con las consecuencias de sus acciones en anteriores nacimientos. A este concepto de karma va ligado necesariamente el de reencarnación, porque los efectos de las acciones no pueden realizarse en una sola vida. Por ello se postula el retorno de los espíritus al mundo, eligiendo un cuerpo en el que reencarnarse y asumiendo lo sembrado en otras vidas.

Pero si una persona quiere liberarse en vida de todas sus apegos, que le condicionan individual y socialmente (edad, sexo, familia, jati, ocupación...) deviene en santón (sadhu) o asceta. Es una figura estandarte y prototípica de la India, que generalmente corresponde a un hombre que en un momento de su vida decide renunciar a todo lo que posee de manera temporal o definitiva y se arropa con una vestimenta de color azafrán, peregrina por todos los lugares sagrados del hinduismo, se alimenta de la caridad ajena, etc.

Fuentes: People and colors in India, Geocities, Biomedia

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