15 junio 2008

Pelos


La historia del cuidado del pelo es muy larga. No empieza en Egipto ni mucho menos. Un buen día pueblos muchos más antiguos que los egipcios debieron darse cuenta de lo mucho que puede hacerse con el cabello: lavárselo, cortárselo, adornárselo, recogérselo, trenzárselo, alisárselo, rapárselo, pintárselo, dejárselo crecer y bien suelto...
A lo largo del tiempo los distintos pueblos y civilizaciones encontraron maneras muy distintas de cambiar su aspecto mediante prácticas de peluquería completamente diferentes entre sí, y originales. En algunos casos los distintos peinados tenían que ver con los rituales, con las clases sociales, con las fiestas, con el rango, el oficio o con las jerarquías.
A mí siempre me ha llamado la atención el tipo de peinado del siglo XVIII, cuando los hombres y las mujeres se empolvaban los cabellos o los postizos con polvo blanco o harina de trigo (o con tierra blanca y blanda, y yeso). A partir de 1764 nobles y ricas burguesas llevaban peinados cada vez más altos; el adorno preferido eran las plumas, y se coronaban la cabeza con extravagantes construcciones con forma de velero. La moda de la trenza o de la coleta postiza se mantuvo durante casi todo el siglo. El pelo o la peluca alcanzó su máxima popularidad durante este período, en todas las clases altas y soldados de cualquier graduación. Había también polvos para el pelo de tonos rosas, azules y grises. El empolvado debía repetirse diariamente. Las clases bajas por el contrario llevaban coletas o ni siquiera eso. Estas extravagancias y las diferencias de clase se acabaron con la Revolución Francesa. Todos se sueltan el pelo y abandonan los polvos. Pero esta vuelta a la naturalidad dura poco.
Con la entronización de Napoleón como emperador se ponen de moda los adornos: collares, diademas, broches, peinetas... Los hombres llevan el cabello estilo "César"... corto y cayendo hacia adelante.
Sea como sea, cada época encuentra su estilo según las condiciones sociales, culturales, económicas y políticas.
Hoy en día, como no sea en las pasarelas, no vemos peinados demasiado extravagantes, aunque las rastas, los peinados punkies y los peinados tipo africano con trencillas y mostacillas no dejan de llamar la atención. También han vuelto los postizos y, en lugar de polvos, tenemos tintes de todos los colores imaginables. Mujeres y hombres se tiñen el pelo, y usan diademas o pañuelos.
En el Japón también han abandonado los peinados tradicionales y solo las geishas los utilizan.
Quienes no parecen abandonar sus tradiciones son, por lo visto, los pueblos aborígenes...

PelosSocialTwist Tell-a-Friend

0 Deja un comentario: