02 mayo 2008

Sócrates: (¿?)


Cuando pensamos en que nos quedan muchas cosas por saber, pensamos antes que en nadie en Sócrates, aquél sabio filósofo griego que inventó, podríamos decir, lo que entendemos hoy por escuela.
En otra entrada hablamos de Platón y la Academia. Platón fue quien escribió las cosas que había aprendido escuchando a Sócrates, su maestro, que nunca escribió ni una sola letra. Una de las cosas que escribió Platón fue la Apología de Sócrates, un escrito en defensa de Sócrates que casi al final de su vida fue juzgado y condenado por el tribunal del pueblo bien a exiliarse, bien a morir. Sócrates prefirió morir 1) porque no hubiera podido soportar vivir lejos o fuera de Atenas, y 2) porque no quería contrariar ni las leyes ni las decisiones de su pueblo. A Sócrates se le acusó de no creer en los dioses griegos, pero también de incitar a los jóvenes a pensar, quizás a pensar demasiado, o quizás a pensar como él, es decir, en contra de los dioses y las tradiciones griegas. Lo cierto es que no es seguro que Sócrates no creyese en los dioses griegos. Pero sí es cierto que sabía y pensaba más de lo común, y que ponía mucho empeño en transmitir sus enseñanzas.
Durante siglos los hombres no usaron el alfabeto para escribir (esto ya lo dijimos en otra parte). Todo lo que tenían que decir lo hablaban, y a veces lo cantaban. O lo actuaban. En esos tiempos era muy importante pues, la oratoria, la retórica, o la dialéctica, esto es, la capacidad para convencer mediante la palabra dicha a otras personas, para llegar a su alma y a su entendimiento. Esta capacidad para convencer a otros por medio de la palabra dicha, aun hoy en día la emplean los políticos, los periodistas, y también los maestros. Parece ser que en esto Sócrates superaba a todos los de su época.
Lo que Sócrates hizo, lo mismo que otros filósofos o pensadores de su época, fue atraer y rodearse de un grupo de alumnos y enseñarles a pensar haciéndoles preguntas (la dialéctica es el diálogo que se da entre dos o más personas). Esta forma de enseñar era nueva. Los otros filósofos no dialogaban sino que más bien "daban conferencias", disertaban sobre algún tema frente a su auditorio, monologaban. En cambio Sócrates, a cada respuesta que sus alumnos daban, lanzaba una nueva pregunta y así hasta que todos se daban cuenta de que no sabían nada. "Solo sé que no sé nada" es una de las frases famosas de Sócrates. Cuanto más sabemos, cuanto más se ilumina nuestra mente con aprendizajes nuevos, más cuenta nos damos de lo mucho que nos falta por conocer. Eso le ocurrió a Sócrates, y también a todos los grandes pensadores de todas las épocas, y en menor medida, quizás, a todas las personas que nos esforzamos por aprender.
Sócrates vivió entre los años 470 y 399, en el siglo V antes de nuestra era, o sea, de nuestro actual calendario, es decir, antes de Cristo (a.C.), en Atenas, en la época más esplendorosa de la cultura griega.

Imagen: rjhuttondfw (Flickr)

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