08 abril 2008

Usar la cabeza y construir herramientas



Estoy leyendo un libro muy bonito de un tal J.S. Bruner. Creo que Jerome Bruner es un psicólogo muy famoso. Y en una de sus páginas se pregunta: ¿cómo hacemos para que los niños entiendan la importancia de las herramientas? Él se preocupa mucho por la educación en las escuelas.
Y su libro me gusta porque da un montón de ideas para que los profesores enseñen mejor en las escuelas y los niños entiendan mejor por qué nos son tan útiles las herramientas.
¿Por qué pensáis vosotros y vosotras que nos son útiles las herramientas? ¿Qué son las herramientas? ¿Podríamos hacer un listado largo de todas las herramientas?
Lo que Jerome Bruner se pregunta es si vosotros y vosotras entendéis por qué para los seres humanos son importantes las herramientas, y si os dáis cuenta de que el hecho de fabricar herramientas y valernos de ellas nos distingue de los animales que por lo general no fabrican ni usan herramientas.
Yo creo que sí os dáis buena cuenta. Lo que ocurre es que vosotros y vosotras usáis y fabricáis herramientas pero no os dáis cuenta ni de que las fabricáis ni de que las usáis. Simplemente os dedicáis a ello por naturaleza.
El lenguaje, por ejemplo, es una herramienta. La usamos para hablar.
La aguja, el cuchillo, el martillo, el cincel, la escoba, el serrucho, la goma de borrar, la regla, el teclado del ordenador, la sierra, el freno del coche, la rueda, una tuerca, todas son herramientas.
No sabemos a quién se le ocurrió por primera vez fabricarse una herramienta. Pero fue alguien con no poca inteligencia que cogió un hueso o una piedra y golpéandolos y puliéndolos, se fabricó una punta de flecha para matar un animal, o una especie de cuchilla para desgarrar la carne de ese mismo animal y de paso arrancarle cuidadosamante la piel para hacerse un abrigo, porque tendría hambre y frío.
Hay algunas especies de monos que también saben usar una ramita para coger hormigas y zampárselas. Pero no es lo mismo, ¿verdad? La araña teje su tela para atrapar a sus presas, pero no es lo mismo, ¿verdad? Hay hormigas que son eximias arquitectas y construyen verdaderas galerías con sistemas de aireción donde realizan sus actividades. Y lo mismo las abejas, que construyen pacientemente sus panales. Pero sigue sin ser lo mismo. A ninguna de ellas se les ocurre acarrear piedras, construir carrretillas y sistemas de poleas para construir pirámides, para luego enterrar a sus muertos. Y mucho menos se les ocurre decorar las paredes de estas pirámides con jeroglíficos que cuentan historias y pintar dibujos preciosos que también cuentan historias sobre el difunto.
Los seres humanos nos hemos convertimos con el paso de los años en expertos inventores y fabricantes de herramientas. Desde que usábamos huesos y piedras y metales, hasta hoy que fabricamos incluso materiales que no existen o no pueden conseguirse directamente de la naturaleza, y hacemos casi casi lo que nos da la gana, eso sí, a fuerza de trabajar fuerte en los laboratorios con todo tipo de máquinas, y haciendo complejos cálculos matemáticos. Hay cosas que aun se nos escapan, eso también es cierto. Hay muchas cosas que todavía no sabemos.
Pero fabricar coches y aviones y ordenadores y lanzar satélites para que den vueltas en torno a la Tierra para transmitirnos información y conectarnos a través de los móviles, la televisión, los ordenadores, la radio, y enviar robots a otros planetas para que investiguen por nosotros y saquen fotos, son avances verdaderamente monstruosos.

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