16 abril 2008

¿Somos genios?

Genios, genios, genios...
Hasta el día de hoy hay mucha gente que cree que midiendo el cociente intelectual (CI) de las personas, podemos saber cuán listas somos respecto del grupo de personas de nuestra misma edad.
Pero los tests para medir el CI, en realidad miden solo una parte muy pequeña de nuestras capacidades intelectuales y hay muchos psicólogos y pedagogos que ya no los utilizan porque se han dado cuenta de que nuestra cabeza no solo se dedica a resolver problemas de lógica o de establecer relaciones matemáticas, sino que es capaz de resolver problemas que no tienen nada que ver con las matemáticas ni con la lógica. Tener un CI muy alto no significa por ejemplo que seamos personas especialmente creativas. Por otro lado estas capacidades no son fijas e invariables. Es posible que mientras nos hacen el test estemos nerviosos y nos salga todo al revés. O que con el paso de los años nos volvamos más o menos capaces de resolver estos tests en función de lo que hayamos estudiado. O puede ocurrir que procedamos de una cultura en la que jamás nos enfrentamos a problemas de ese tipo y en cambio sepamos arreglarnos muy bien en otras muchas cosas para las que no necesitamos saber qué sucede cuando giramos un prisma.
Quien primero ideó estos tipos de medición de la inteligencia fue Albert Binet. Su preocupación era averiguar en qué y por qué fallaban algunos alumnos en las tareas escolares. Muchas tareas escolares en efecto se centran en tareas de lógica y de matemáticas, pero no todas. Por otro lado hay personas que demuestran mucha capacidad en áreas como las artes plásticas, redactar y contar historias, cocinar, cantar, tocar un instrumento musical, bailar, observar e investigar la naturaleza...
Otra cosa que no tienen en cuenta los tests de CI es que las tareas no las resolvemos en un laboratorio, sino en la misma práctica diaria, en nuestras actividades cotidianas, o en actividades que nos proponen en el colegio. Podemos dar un alto CI en un test y luego no saber aplicar nuestros conocimientos en la práctica.
Hoy en día hay muchos estudiosos que dicen que tenemos muchos tipos de inteligencias y que no basta con medir una sola de ellas. También dicen que es muy importante saber qué es lo que hemos aprendido en nuestras casas antes de ingresar al colegio. A veces en casa aprendemos cosas que no nos útiles para lo que tenemos que aprender luego en la escuela, pero que sin embargo nos son muy útiles para arreglarnos en la vida.
Un CI muy alto no es un indicativo válido por sí mismo para determinar la inteligencia global de las personas. Tener un CI muy alto no significa necesariamente que estemos ante un genio. Puede que lo sea, pero ¿quién podría asegurarlo?

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