30 abril 2008

Mapas mentales

Está de moda hablar de los mapas mentales. En la entrada anterior os dije que tenemos en el cerebro un mapa que nos permite distinguir unos sonidos de otros sonidos, y reconocer una misma sílaba dicha por personas distintas aun cuando los tonos de voz son muy diferentes según el sexo y la edad de los individuos.

Hay mapas por todas partes, empezando por los mapas de nuestro planeta, que hay muchos y de muy distintos tipos (de los países, meteorológicos, de relieve, callejeros...), mapas del cerebro, y ahora también dicen que podemos hacer mapas mentales. Un mapa mental no es lo mismo que un mapa del cerebro.
Una cosa es dibujar un cerebro, señalar sus partes o áreas con flechas y colores (lóbulos, hemisferios...), y/o indicando las funciones de cada una esas partes (olfato, visión, tacto, habla, audición...), y otra cosa es hacer un plano de las ideas que se nos pasan por la cabeza en un momento dado. Un planisferio es un plano del mundo que en realidad es redondo. Un plano es un mapa. Se pueden hacer planos de casas, o de las líneas del metro. Un resumen de un texto muy largo puede hacerse por medio de un gráfico o esquema lleno de puntas de flechas, bocadillos, asteriscos y recuadros. También pueden dibujarse redes de cosas que están relacionadas entre sí. Un árbol genealógico es una representación en forma de red (o de árbol) en el que relacionamos a nuestros antepasados: quién se casó con quién, qué hijos o hijas, nietos, sobrinos o primos o hermanas o hermanos son hijos o hijas, nietos, primos, hermanas o hermanos de quién... hasta llegar a nosotros y a nuestros hijos e hijos de nuestros hijos hasta el fin de los tiempos.



Los mapas mentales se pueden hacer de muchas maneras y pueden referirse a distintos temas. Dicen que es muy bueno aprender a hacer estos mapas para poner en orden nuestras ideas antes de escribirlas, de izquierda a derecha, letra por letra, como siempre solemos hacer cuando tenemos que redactar un texto sobre algún tema complicado. Lo bueno de estos mapas es que podéis llenarlos de símbolos, de flechas, de dibujos, de pegatinas y de lo que os dé la gana y pueden quedar muy bonitos. Y además os ayudan a recordar mejor lo que habéis escrito. A este tipo de mapas también se les llama "tormenta de ideas" por la cantidad de ideas que vais añadiendo, una después de la otra.



Aquí os he dejado unos cuántos ejemplos.
Observad que en la mayoría de los casos estos mapas parten de un punto central que viene a ser el tema de lo que vamos a dibujar, como por ejemplo: lo que voy a hacer en este puente de mayo, cómo quiero organizar mi fiesta de cumpleaños, qué tengo que estudiar para el miércoles...
Coged lápiz y papel y poneos a dibujar a ver qué os sale. Podéis pintar vuestro mapa con lápices, con rotuladores, con acuarelas o con témperas, o hacerlo con boli o en blanco y negro.
Podéis descargar de aquí mismo e imprimir la hoja en la que os doy algunas pistas para empezar el trabajo.
También podéis clicar en las imágenes para ampliarlas.

Imágenes tomadas dehttp://www.raulquintana.com
http://kamuarbulu.zoomblog.com
http://enpiyama.wordpress.com
http://www.waece.org
http://blog.pucp.edu.pe/item/2610
http://monografias.com

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1 Deja un comentario:

Philippe dijo...

Me gusta mucho su post sobre los mapas mentales y las consideraciones sobre la cartografía de la información. Me permito señalar mi blog que trata del mundo de los mapas mentales:
http://www.mind-mappers.blogspot.com

Un saludo

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