14 abril 2008

Hablar en sueños

¿Nunca habéis hablado en sueños? A mí últimamente me ocurre a menudo. Y mi marido me dice: hoy has dicho esto y aquello. Y nos reímos juntos. Seguramente he dicho bobadas. Otras veces hablo tan fuerte que yo misma me escucho. ¡Y eso que estoy durmiendo! Esto ocurre cuando los sueños son muy vívidos. Tanto que te crees que los estás viviendo. Y cuando te despiertas tienes la sensación de que realmente los has vivido.
Hubo un tiempo en el que yo apuntaba mis sueños. Me parecía que tenían un significado. Creía que hilvanando ideas e hilvanando ideas al final entendería su mensaje. Y a veces, no sin esfuerzo, lo conseguía. ¡Ah! ¡Ya sé por qué he soñado eso!
Pero, ¿qué son los sueños?

Cuaderno de sueños de joleenieweenie

Hay un montón de teorías.
Para algunos no son más que un montón de patrañas que produce la cabeza dormida en pleno mal funcionamiento. A veces realmente parece que fueran eso: patrañas, cosas extrañas sin ningún sentido.
Para otros en cambio, sí tienen un significado: dicen: si sueñas con un caballo es que va a ocurrirte esto o aquello. Si sueñas con una calabaza, es porque te va a ocurrir esto otro. Cada cosa que sueñas tiene un único significado.
Pero lo cierto es que muy pocas veces soñamos con una única cosa. Las más de las veces nuestros sueños son algo así como una película en la que nos pasan muchas cosas. A veces en colores, a veces en blanco y negro... Nos "vemos" viviendo situaciones absurdas, a veces, divertidas, otras veces estrafalarias, y en lugares de lo más extraños. A veces incluso tenemos pesadillas y nos despertamos aterrorizados o angustiados. Y decimos, ¡Dios mío, qué espanto! ¿por qué habré soñado con algo tan feo? Y por unos minutos nos quedamos preocupados.
Hay quien dijo una vez, hace ya muchos años, que nuestros sueños son la realización de nuestros deseos. Sean éstos buenos o malos. Durante mucho tiempo se creyó que, en efecto, los sueños eran eso. Nos metíamos en la cama, nos dormíamos y ¡ala!, soñamos con aquello que más queremos. Y esto en ocasiones es cierto. Queremos que nos regalen una muñeca y soñamos que nos regalan una muñeca. Estamos muy enojados con uno de nuestros hermanos y soñamos que le damos un tortazo.

Cuaderno de sueños de joleenieweenie

Pero esto no sirve para explicar qué son los sueños. Sirve para explicar para qué sirven, pero no lo que son ni por qué ni cómo se producen. Nuestras cabezas son un asunto complejo y para explicar y saber lo que sucede dentro de ellas necesitamos muchas explicaciones. Una sola explicación no nos basta.
De manera que para explicar qué son los sueños necesitamos saber muchas cosas y hay mucha gente que ha estado y sigue investigando.
Una de las cosas que a mí me gusta pensar es que dentro de nuestras cabezas, viajando de neurona a neurona, tenemos un completo diccionario de palabras, sensaciones e imágenes. Imágenes, sensaciones y palabras que aprendemos o se forman cuando estamos despiertos y que durante el día nos sirven para comunicarnos con otras personas. Pero de noche, se alborotan, van a su aire, y como no necesitamos comunicarnos con nadie, aparecen y se expresan de una manera distinta. No estamos ahí para organizarlas como cuando estamos despiertos. No siempre lo que soñamos son cosas ridículas. Pero tanto si son ridículas como si no lo son, están queriendo decirnos algo. A nosotros y solo a nosotros.
Lo que ocurre es que a menudo lo que quieren decirnos es algo que si estuviéramos despiertos nos parecería inaceptable. Por ese motivo no es poco común que nos olvidemos por completo de lo que lo hemos soñado. De vez en cuando lo recodamos, pero pronto el recuerdo se diluye. Otras veces lo conservamos. Hay quienes dicen incluso que ellos nunca sueñan...
Sea como sea, los sueños no utilizan nada que no tengamos en el cerebro cuando no estamos en la cama. Se trata de palabras, de imágenes, de símbolos, de representaciones y sensaciones de cosas que almacenamos en distintas partes del cerebro y que construyen un discurso que tiene significado aunque muchas veces no lo comprendamos.
La cabeza funciona de distintas de maneras. Está dividida en zonas que se comunican entre sí y se transmiten información unas a otras.
Hay quienes dicen que nuestras cabezas funcionan procesando información. Lo mismo que los ordenadores, pero de una manera mucho más compleja porque nosotros tenemos sentimientos, mientras que los ordenadores no.
Y también hay distintos niveles de conciencia. Normalmente durante el día, estamos plenamente concientes de lo que decimos y hacemos, y tenemos control sobre nuestras palabras y actos. Pero cuando dormimos el nivel de conciencia desciende y perdemos completamente el control de lo que decimos o hacemos. Por lo visto nuestro cerebro funciona también a un nivel no conciente. Pero no solo cuando dormimos, sino continuamente: al mismo tiempo que funciona a un alto nivel de conciencia, funciona a un nivel de conciencia nulo. A eso le llaman el inconciente. Tendríamos pues un funcionamento mental conciente y otro inconciente. Y lo único que significa esto es que no controlamos jamás a un cien por ciento lo que pasa en nuestras cabezas. Cuando dormimos y soñamos el descontrol es absoluto. Cuando estamos despiertos, siempre hay una parte de lo que procesamos que sigue haciendo lo que le da la gana.
Pero como esto es un tema que da para largo, seguiré con mis explicaciones en otra entrada.

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