15 febrero 2008

Las musas griegas y la memoria

Imagen: Kalipedia
Erato, musa de la poesía lírica

Los primeros alfabetos aparecieron hace unos seis mil años antes de nuestra era, en la antigua Mesopotamia. Pero pasaron miles de años antes de que se empleasen para escribir realmente libros e historias.
Durante mucho tiempo el conocimiento y las historias se transmitían oralmente, de boca en boca, y la gente, si quería recordarlas y contarlas, debía memorizarlas.
La capacidad para memorizar tenía entonces mucha importancia porque no había textos escritos que se pudieran consultar para repasar lo aprendido.
Según cuenta el profesor Eric A. Havelock en su libro La musa aprende a escribir (Editorial Paidós, 1996) parece que fue Hesíodo uno de los primeros griegos en completar un texto escrito y dedicó su introducción a la alabanza de las musas. Las musas eran hijas de Zeus y de Mnemosine. La palabra mnemosine lo mismo que la palabra mneme significa memoria. La memoria era concebida como una actividad, como un verdadero ejercicio o trabajo de rememoración o evocación, y las musas eran consideradas como las guardianas de la memoria social, guardada enteramente en el lenguaje hablado.
En la Grecia antigua existían igualmente profesionales, los mnemones, que se encargaban de memorizar mediante diversas técnicas "menmónicas" largos listados de decisiones importantes del gobierno o datos de eventos como las Olimpíadas. Desde la invención del alfabeto griego que surgió a partir del fenicio, pasarían al menos dos siglos hasta que éste se emplease para el registro de textos importantes. Mientras tanto, textos breves se grababan sobre superficies duras y no en pergaminos o papiros. Los griegos comenzaron a dejar registros escritos en sus objetos de cerámica, por ejemplo, imitando a los fenicios, para poder así dejar inscrita una dedicatoria dirigida a la persona a la cual el objeto iba a ser entregado, dedicatorias que hasta entonces hacían los bardos, rapsodas o cantores profesionales, oralmente.
La tradición oral en la antigua Grecia no tenía como única finalidad el entretenimiento sino la educación del pueblo y por lo tanto era una herramienta de sostén social y cultural, que tenía lugar en recitales épicos, actuaciones corales y rituales, representaciones teatrales y canciones, todo lo cual no podía caber en tablillas de cerámica o pizarras...
El paso de la tradición oral a la escritura fue en Grecia muy lento y se utilizó antes que nada para registrar todo lo que hasta ese momento se había almacenado por medio de la palabra hablada. Tal es el caso de los textos famosos de Homero, La Ilíada y la Odisea, que no fueron compuestos en forma de libro escrito sino transmitidos oralmente, aunque cueste creerlo.
Como ejemplo de lo mucho que tardaron de pasar de lo oral a lo escrito está el propio Sócrates, uno de los más importantes filósofos griegos, quien a pesar de que vivió en tiempos en que la sociedad estaba ya alfabetizada, nunca escribió por sí mismo ni una sola palabra. Lo que Sócrates enseñó lo escribió su discípulo, Platón...

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