19 febrero 2008

El cuento del cortador de bambú


"Hace ya mucho tiempo, había un viejo cortador de bambú. Andaba por los campos y montes cortando bambúes para los más diversos usos. Se llamaba Sanuki no Miyatsuko. Un día, encontró un bambú cuyo pie resplandecía. Intrigado, el viejo se aproximó y vio que la luz provenía del interior de una sección del tronco. Al cortarlo, halló a un ser humano del tamaño de tres pulgadas sentado con una gracia sin igual. El viejo cortador dijo así:
- Ya que te encuentras dentro del bambú que veo cada mañana y cada tarde, queda claro que estás destinada a ser mi hija.
Y se la llevó a casa en la palma de la mano. La confió a su anciana mujer para que la criara. Como era tan pequeña, la cuidaron metida en una cesta de bambú. ..."

Así comienza El cuento del cortador de bambú, la historia de ficción más antigua escrita en japonés. Hay otros cuentos japoneses muy antiguos que en Japón todo el mundo conoce, como el de Urashima Tarö, un viajero a través del tiempo a la espalda de una tortuga, o la de Momotaro, el niño que nace de un melocotón, o el de La princesa de la Luna.
Pero este cuento no pertenece al mismo tipo de leyendas transmitidas de generación en generación, oralmente, sino de una obra basada en la tradición folklórica más remota del Japón pero escrita en letras silábicas, las "kana", un tipo de escritura que llegó al Japón desde la China hacia el año 400 de nuestra era. No se conocen letras japonesas anteriores a las kana y por lo tanto es la primera escritura nacional. El cuento del cortador de bambú parece ser el primer libro de ficción en el que se basaría toda una tradición literaria en letras kana. La obra más importante en letras kana es el Cuento de Genji escrito hacia 1006 por una dama de compañía de la corte de Heian, y en este cuento la autora hace mención al Cuento del cortador de bambú como su fuente de inspiración. Estas obras pertenecen al género llamado "monogatari" que aparece a finales del siglo IX seguramente con El cuento del cortador de bambú, y perdura hasta bien entrado el siglo XV. Mono significa "cosas" y katari "contar". Contar historias y escucharlas era una de las aficiones favoritas de las damas de la alta sociedad imperial. Las kana se llamaban al principio "letras de mujeres" por oposición a los "kanji" que eran las letras propiamente chinas que preferían usar los hombres.
En El cuento del cortador de bambú, se ve el influjo del budismo según el cual existiría un mundo inalcanzable para los mortales: los dioses nacen, sufren, aman, luchan y mueren como los mortales, pero al final se revelan sobrenaturales, sin que se distinga del todo bien entre lo celestial y lo terrenal. Éste es el caso de la protagonista de este bonito cuento.
El cuento del cortador de bambú fue editado por Trotta / Unesco y traducido del japonés por Kayoko Takagi, profesora de la Universidad Autónoma e investigadora del Centro de Estudios de Asia Central de esta misma universidad.

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1 Deja un comentario:

Rodolfo dijo...

y como puedo verla?