30 enero 2008

No me hagas teatro

No a todos los niños les va bien lo del teatro. Pero a otros es bastante evidente que sí. Hay muchos actores y actrices natas. Puede también darse el caso de que un niño sea algo tímido pero quede encandilado con una función de teatro y la afición vaya por dentro. Otros en cambio son abiertamente teatraleros y se pasan el día dando vuelta el ropero para hacerse un disfraz y hacer carantoñas delante del espejo. Algunos hasta hablan solos representando distintos papeles, y les da igual si los demás estamos escuchando... aunque cuando se dan cuenta, se cohiben un poco, pero luego, ala, a continuar actuando). Puede que hacer teatro sea un buen recurso pedagógico momentáneo para niños con alguna dificultad social, como la danza o la iniciación musical, o el dibujo; pero si no hay vocación, puede ser una lata, sobre todo si quien da las clases confunde el teatro y esas otras actividades con una terapia... o si es incapaz de ver si el niño en cuestión tiene afición o va por obligación. El teatro es un arte. No es en sí mismo ni un mero juego ni un tratamiento terapéutico. El dibujo y la pintura, la danza y la música, son arte, y lo mejor es asegurarse de que quien los imparte ama su arte y ama enseñar. No se trata de hacer que un niño introvertido salga de la noche a la mañana convertido en uno extrovertido, sociable y dicharachero, sino, y me remito al caso del teatro, de que aprenda a interpretar. O a dibujar o a bailar o a tocar un instrumento o a cantar, se enriquezca y disfrute haciéndolo. Si el hacerlo repercute en su personalidad, ése es otro cuento.
Hay muchas academias que imparten cursos de teatro para niños y adolescentes, y no hay ninguna que yo pueda recomendar por experiencia personal. Es cuestión de acercarse y hacer un par de preguntas, y de asistir quizás a una clase si se puede, o a una representación, y también de evaluar los resultados, si el niño se siente realmente a gusto y aprende algo, o no aprende nada, y se siente fatal, ya sea por un exceso de exigencia o por aburrimiento, o por lo que sea. Tampoco se trata de crearle falsas expectativas al niño en cuanto a que enseguida saldrá en cine y televisión. Hoy en día hay una tendencia muy grande a convertir a nuestros niños en estrellas a costa del propio niño. Hay que darle tiempo al tiempo para que el niño se forme y tome por sí mismo el camino que le dictará su íntima vocación.
En otro sitio haremos un listado de academias.... para quien quiera probar.

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