07 enero 2008

Los gajitos de mandarina de Miss Fisher

Foto: pumpkin (Flickr)

Ya os he dicho que yo compro libros en cualquier sitio. Y así encuentro libros que son tesoros auténticos, muchos de ellos completamente desconocidos. A veces lo que me atrae es el título... me dejo llevar por la intuición, y generalmente acierto. Yo no colecciono libros, compro únicamente lo que leo, y no me gusta tener libros que no voy a poder leer nunca porque, por ejemplo, no me interesan.
En su libro Sírvase de inmediato, primer libro de la autora, y que data de 1937... MFK Fisher (Anaya & Mario Muchnik, 1991) nos cuenta un sinfín de anécdotas e historias preciosas y curiosas, sobre la gastronomía.
Os cuento una (podéis hacerlo en vuestras casas siempre y cuando sea invierno):
"Aquel mes de febrero Estrasburgo nos resultaba demasiado frío. En un apartamento sucio y estrecho del Boulevard de l'Orangerie, frente al triste zoo donde los animales ni olían de tan helados, nos íbamos poniendo cada vez más lúgubres.
Finalmente contamos el dinero, comprobamos que no podíamos mudarnos, y al día siguiente hicimos las maletas y nos fuimos por unos días a la pensión más cara de la ciudad.
Era maravillosa: habitaciones grandes, grandes ventanas, calefacción central, cortinas blancas y ondulantes. Haraganéabamos como lagartijas. Por fin Al volvió a trabajar, pero yo no soportaba la idea de salir del calor de la habitación al viento filoso de la calle.
Fue entonces cuando descubrí los gajitos secos de mandarina. ...
Por la mañana, en el dormitorio cálido y sensual, sentaos a pelar tres o cuatro mandarinas en el poyo de la ventana. Peladlas con suavidad; no las magulléis mientras miráis a los soldados pasar por la esquina ... Separad cada gajo ...
... quitad delicadamente a cada gajo la redecilla de hilos blancos ...
Tomad el periódico de ayer ... y desplegadlo sobre el radiador. ...
Una vez se han colocado los trocitos de mandarina sobre el papel en el radiador caliente, lo mejor es olvidarse. ...
En el radiador [mientras tanto] los gajitos de mandarina se han hinchado aun más: están plenos y calientes. Los lleváis a la ventana, los abrís y los dejáis unos minutos sobre la nieve del alféizar. Ya están listos.
Ahora os podéis pasar toda la tarde mirando la esquina. ... Ya es de noche.
Los gajitos de mandarina han desaparecido, y soy incapaz de deciros en qué consiste su magia. ...
Tiene que haber alguien, de todos modos, que comprenda lo que estoy diciendo. Quizás lo comprendan todos, porque todos tienen alguna comida secreta."
Creo que esos gajitos mágicos, así hechos, deben saber estupendos. (Si no tenéis nieve, ponedlos entre cubitos de hielo...)

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