29 enero 2008

La ostra de los babilonios

... El mundo de los babilonios, egipcios y hebreos era como una ostra, con agua por debajo y más agua por encima, todo sostenido por el sólido firmamento. Era de dimensiones moderadas y estaba seguramente cerrado por todas sus partes, como el lecho en un dormitorio infantil ...

La ostra de los babilonios era redonda; la tierra, un monte hueco colocado en su centro y bañado por las aguas inferiores; por encima se extendía una sólida bóveda cubierta por las aguas superiores. Estas últimas se filtraban a través de la bóveda en forma de lluvia, y las aguas inferiores surgían en fuentes y manantiales. El Sol, la Luna y las estrellas avanzaban en una lenta danza a través de la bóveda; entraban en escena por puertas situadas en el este y desaparecían a través de puertas situadas en el oeste.

El universo de los egipcios era una ostra más rectangular, o más bien una caja; la tierra era el piso; el cielo, una vaca cuyas cuatro patas descansaban en los cuatro ángulos de la Tierra, o bien una mujer que se apoyaba sobre los codos y las rodillas; más adelante fue una tapa metálica abovedada. Alrededor de las paredes de la caja, en una especie de galería alta, corría un río que surcaban las barcas de la divinidad Sol y la divinidad Luna, las cuales entraban y salían por varias puertas del escenario. Las estrellas fijas eran lámparas suspendidas de la bóveda o sostenidas por dioses. Los planetas navegaban en sus propias naves a lo largo de canales que partían de la Vía Láctea, gemelo celeste del Nilo. Alrededor del día quince de cada mes la divinidad Luna se veía atacada por una feroz marrana que la devoraba a lo largo de una agonía que duraba quince días; luego renacía. A veces la marrana se la devoraba por entero y se producía entonces un eclipse lunar; a veces una serpiente se devoraba al Sol, lo cual producía un eclipse solar. Pero estas tragedias, como las que se sueñan, eran a la vez reales e irreales; en el interior de su caja o de su seno materno quien soñaba se sentía muy seguro.
Este sentimiento de seguridad provenía del descubrimiento de que, a pesar de la tumultuosa vida privada de la divinidad Sol y la divinidad Luna, sus apariciones y movimientos seguían siendo muy regulares y previsibles. ... Los primeros que aprendieron a calcular el pulso de lo astros fueron los babilonios.

... los sacerdotes caldeos, apostados en torres de observación, escudriñaban las estrellas y hacían mapas y tablas cronológicas de sus movimientos ... : computaban la duración del año con error de menos de 0,001 por ciento respecto del valor verdadero. ... En este sentido la ciencia de los caldeos era una ciencia exacta. ... Los siete astros vagabundos [el Sol, la Luna, Nebo-Mercurio, Istar-Venus, Nergal-Marte, Marduk-Júpiter y Ninib-Saturno, los demás eran astros inmóviles, fijos en el firmamento], giraban una vez al día alrededor del monte de la Tierra ... Los siete astros vagabundos giraban ... mas, la mismo tiempo tenían movimiento propio ... Sin embargo no se desplazaban a través de todo el cielo. Sus movimientos se limitaban a una estrecha calle o cinta que corría alrededor del firmamento, en un ángulo de unos 25º respecto del Ecuador. Esta cinta -el Zodíaco- se dividía en doce partes y cada una tenía el nombre de una constelación de estrellas fijas de las inmediaciones. El Zodíaco era la calle de los amantes, a lo largo de la cual andaban los planetas ...

Texto tomado del capítulo 1, "El despertar", de Los sonámbulos, de Arthur Koestler, EUDEBA, 1963

La ostra de los babiloniosSocialTwist Tell-a-Friend

1 Deja un comentario:

lore dijo...

De una mama, para otra mama, solo decirte que tienes un blog precioso, gracias por todo lo que compartes.

Continuare entrando, me encanto este rinconcito que creaste.

Un beso para las dos muakkkkkkk.