04 enero 2008

El hombre que plantaba árboles, Jean Giono

Foto: bebop717 (Flickr)

"SI UNO QUIERE DESCUBRIR cualidades realmente excepcionales en el carácter de un ser humano, debe tener el tiempo o la oportunidad de observar su comportamiento durante varios años. Si este comportamiento no es egoísta, si está presidido por una generosidad sin límites, si es tan obvio que no hay afán de recompensa, y además ha dejado una huella visible en la tierra, entonces no cabe equivocación posible.

Hace cuarenta años hice un largo viaje a pie a través de montañas completamente desconocidas por los turistas, atravesando la antigua región donde los Alpes franceses penetran en la Provenza. Cuando empecé mi viaje por aquel lugar todo era estéril y sin color, y la única cosa que crecía era la planta conocida como lavanda silvestre.

Cuando me aproximaba al punto más elevado de mi viaje, y tras caminar durante tres días, me encontré en medio de una desolación absoluta y acampé cerca de los vestigios de un pueblo abandonado. Me había quedado sin agua el día anterior, y por lo tanto necesitaba encontrar algo de ella. Aquel grupo de casas, aunque arruinadas como un viejo nido de avispas, sugerían que una vez hubo allí un pozo o una fuente. La había, desde luego, pero estaba seca. Las cinco o seis casas sin tejados, comidas por el viento y la lluvia, la pequeña capilla con su campanario desmoronándose, estaban allí, aparentemente como en un pueblo con vida, pero ésta había desaparecido. ..."

Jean Giono es tenido por uno de los escritores franceses más importantes del siglo XX. Escribió más de 30 novelas, ensayos, relatos, obras de teatro y guiones de cine. Recibió algún que otro premio e ingresó en la Académie Goncourt en 1954.
Giono se consideraba italiano y provenzal, además de francés, y vivió en la Provenza. El momento más memorable de su vida, cuenta, fue el 20 de diciembre de 1911, día en que por fin, después de mucho ahorrar consiguió el suficiente dinero como para comprarse el libro más barato que resultó ser el de los poemas de Virgilio... "El corazón me volaba", dijo.
En 1953 una editorial norteamericana le pidió que escribiera unas pocas páginas acerca de un personaje real pero que fuera inolvidable. En lugar de eso, Giono inventó un personaje, el tal Elzéard Bouffier que plantaba árboles. El relato le fue rechazado y solo más tarde, publicado por la revista Vogue bajo el título de "El hombre que plantaba esperanzas y hacía crecer la alegría".
La idea de Giono era, a través de este personaje, hacer que amásemos las plantas, que deséaramos plantar árboles. Y lo consiguió. Inspirados por este cuento, muchos decidieron dedicarse a plantar árboles, a reforestar zonas desiertas. Giono murió a los setenta y cinco años, en 1970...

Os cuelgo el cuento completo en este mismo sitio. Leedlo. Es muy cortito.

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