09 diciembre 2007

Una universidad para los niños


Ulrich Janssen y Ulla Steuernagel
Ilustraciones de Klaus Ensikat
Traducción y adaptación de Gonzalo G. Djembé
Barcelona: Ares y Mares (Crítica), 2003, 224 pp.

Durante el verano de 2002, la Universidad de Tubinga se embarcó en un curioso proyecto, inédito hasta entonces; una Universidad de Verano para niños. No se escatimaron medios y se propuso a una serie de profesores participar de este experimento educativo, obteniendo de la inmensa mayoría de ellos un rotundo apoyo.

Si positivos fueron los comienzos, no menos lo fueron los resultados: una abrumadora asistencia de niños en cada ciclo de conferencias, en las que a cada charla se sucedía un turno de preguntas y un debate relacionado con el tema correspondiente, lo que obligó a un esfuerzo extra a los ponentes, puesto que las preguntas eran de lo más variado. A partir de semejante resultado, se pensó en la publicación del conjunto de intervenciones en forma de un libro cuya plasmación nos llega ahora de la mano de Editorial Crítica.

¿Qué hace de esta obra algo especial? Fundamentalmente, dos aspectos: por una parte, una elección de temas que abarca un amplio espectro en las inquietudes de los seres humanos: científicas (extinción de los dinosaurios), sociológicas (por qué hay pobres y ricos), religiosas (por qué los musulmanes rezan sobre una estera) o algunas que se sitúan en una esfera entre científica y filosófica (por qué nos tenemos que morir). Por otra parte, la forma de abordar todos estos aspectos destaca por una profundidad y un rigor que no van en detrimento de la sencillez expositiva que requiere el tipo de público al que van dirigidos. De hecho hay temas especialmente comprometidos como pudieran ser la muerte, que tan lejana y difusa aparece en la perspectiva de los más jóvenes, la religión islámica y su relación con las demás (un tema de extraordinaria y espinosa actualidad) o la educación, su historia y su realidad actual, que es objeto del mismo debate en todos los países avanzados.

Curiosamente, por su aspecto y sus ilustraciones, recuerda a las antiguas enciclopedias con las que estudiaban los escolares bastantes años atrás; pero, si bien el espíritu puediera ser efectivamente enciclopédico, el contenido dista mucho de estar anticuado; más bien es todo él rabiosamente actual. Y resulta válido tanto para niños como para adultos.

Escrito por José Antonio Quílez para revistababar.com

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