17 diciembre 2007

¿Por qué nos rompemos la cabeza... pensando?

El origen de los puzzles no se conoce, aunque parece que ya se habla de ellos en en el Antiguo Testamento...
En realidad se trata de una actividad que se hunde en lo más profundo de nuestras mentes, desde siempre. Muchas veces no podemos reprimir nuestra necesidad de dedicarnos a toda clase de pasatiempos de tipo abstracto, emparejar o encastrar piezas o crear "patterns", patrones de piezas o formas que se repiten o encajan entre sí de alguna manera. Parece evidente que hay una predisposición natural e irreprimible a lo geométrico, como se da en algunos pájaros que buscan instintivamente coger y agrupar toda clase de objetos pequeños. De manera que armar rompecabezas no sería solo una actividad intelectual sino una especie de compulsión a la geometría muy primitiva en el hombre.
Los rompecabezas, los acertijos y las matemáticas, tendrían por consiguiente, un mismo origen.
El ‘Rhind Papyrus’ (datado circa 1650 a.C.) muestra que entre los antiguos egipcios las matemáticas se basaban en problemas del tipo de los rompecabezas. Por ejemplo, en este papiro se lee lo siguiente: “Siete casas contienen siete gatos. Cada gato mata siete ratones. Cada ratón a su vez come siete granos de trigo. Cada grano produciría siete kilos de harina. ¿Cuál es el total?

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