12 diciembre 2007

Eugène Rimmel y las pestañas

Foto: Cara a cara, por vhttp (Flickr)


Los ojos son la parte más expresiva del rostro; para resaltar su atractivo muchas mujeres se los suelen maquillar, y hoy en día, algunos hombres. Entre los productos de maquillaje de ojos, la máscara de pestañas es el más popular.

Las pestañas son pelos resistentes y elásticos que crecen hacia arriba inversamente a la curvatura de los párpados, lo que evita que se intercalen cuando éstos se cierran. Su función principal es proteger el globo ocular de la entrada de microorganismos y partículas.

Su estructura es muy parecida a la del pelo: en su mayor parte están compuestas por queratina, que les proporciona resistencia y elasticidad, y melanina, que es la proteína que les da color: del amarillo-rojo al marrón-negro. Solo los sujetos albinos las tienen blancas, por falta de melanina (pigmentación). Carecen de músculo erector, por lo que ni el frío ni el miedo son capaces de erizarlas.

Puede haber de entre 100-150 pestañas en el párpado superior y 70-80 en el inferior, y su longitud media es de 8 mm. Su ciclo de crecimiento dura 5 meses aproximadamente, tras los que se desprende la vieja pestaña y se sustituye por la pestaña nueva en crecimiento (crecen 10 veces más lentamente que el cabello). Son más oscuras que los cabellos y no encanecen con la edad.

El primer producto para las pestañas de la era moderna fue inventado por Eugène Rimmel, a finales del siglo xix, uno de los perfumistas más importantes de su tiempo (escribió una bonita historia de la perfumería en 1864 bajo el título de El libro de los perfumes, publicada por Hiperión). Se trataba de una pasta a base de jabón negro mezclado con cera y coloreado con óxido de carbono que irritaba, se corría y no había forma de eliminar, pero que tuvo un éxito espectacular. De hecho, el apellido de su inventor pasó a ser el nombre genérico del producto. En 1936, el rímel se convirtió en máscara, en homenaje a un tinte para bigotes llamado Mascaro. En esta época, las máscaras sólo existían en pasta compacta y se aplicaban con un cepillo humedecido (generalmente con saliva). Su aplicación exigía bastante pericia y mucho tiempo. A pesar de lo cual todo el mundo la usaba...

En 1937, Helena Rubinstein inventa el aplicador de metal unido a un depósito. Esta primera máscara automática revoluciona la industria cosmética. Será en 1964 cuando se lance la primera máscara con cepillo en el aplicador (Bross'Matic, de Ricils).

La máscara sirve para alargar, espesar, recubrir y colorear las pestañas. Protege y favorece el crecimiento de las pestañas. Es un compuesto de agua, ceras, aceites, siliconas, polímeros, sustancias tratantes y pigmentos, entre otras cosas.

Más información en Doyma Farma.

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2 Deja un comentario:

Anónimo dijo...

Quisiera conseguir El libro de los perfumes... puedo leerlo en la web en algún lado? descargarlo? conseguirlo en argentina?
Muchas gracias.

lk dijo...

Es de la editorial Hiperión, 1990. No estoy segura de si lo puedes encontrar en Argentina. Prueba en Amazon...